Luego de perder las elecciones presidenciales contra el socialista François Hollande, al ex presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, le llueve sobre mojado. Esta vez, la policía gala registró su casa y su despacho en el marco de la investigación que acusa al ex mandatario de financiar ilegalmente su campaña presidencial en 2007.
De acuerdo a los informes preliminares, Sarkozy habría recibido dinero de la multimillonaria Lilliane Bettencourt, heredera de la compañía de cosméticos L'Oreal, quien en estos momentos de encuentra inhabilitada por la justicia para manejar su fortuna.
El ex presidente francés, quien ya no goza de inmunidad judicial, se puso "el parche antes de la herida" y le envió su agenda pública a los jueces para que advirtieran que él nunca tomó contacto con la excéntrica millonaria.
Las acusaciones fueron realizadas por una ex contadora de Bettencourt, que declaró a la policía que su jefa aportó cerca de 200 mil dólares (unos 100 millones de pesos chilenos) a la campaña electoral de Sarkozy. La negligencia radica en que en Francia el límite de donaciones para una campaña política es de US$9.400 (4 millones de pesos).
Según reportan medios franceses, Sarkozy podría ser llamado a declarar en la investigación durante las próximas horas.