"Bajas de peso, no ves la luz del sol, no caminas, no respiras como normal (...) sientes el hacinamiento".
Ignacio, un chileno que estuvo preso en Malasia durante cuatro meses, relata de esta manera cómo fue la experiencia que están viviendo otros dos compatriotas que arriesgan además ser sometidos a la pena de muerte por estar vinculados con el deceso de un hombre.
Según el testimonio de Ignacio, los encarcelados pueden estar hasta una semana sin ver la luz del sol. "Es duro, hay que tener mucha entereza", sostiene.
Mientras sigue la espera hasta agosto próximo, cuando comience el jucio contra Felipe Osiadacz y Fernando Candia, varios analistas sostienen que pese a las gestiones de la Cancillería es poco lo que un gobierno extranjero puede influir en las decisiones judiciales de los países del Sudeste Asiático.