Hay preocupación por el alto poder de fuego que están mostrando sujetos para delinquir, ya que incluso ha surgido un mercado que incluye hasta el arriendo de armas inscritas legalmente para cometer ilícitos. En tanto, desde el Gobierno anunciaron medidas para controlar este peligroso fenómeno.
Según los investigadores, las organizaciones criminales, por una pistola de $800 mil son capaces de pagar $8 millones.
Desde la Fiscalía Sur señalaron que "existen alta incautación de armamento convencional, con número de serie y debidamente inscrito, de mayor poder y potencia si lo comparamos con el armamento incautado hace ocho años".
Desde Carabineros precisaron que en 2016 había una incautación de 144 armas de fuego, mientras que en lo que va de 2018, el número llega a 75.
Aquí, nace la figura de "palo blanco" que trabaja para la delincuencia, siendo un tercero que accede a las armas y que no tiene impedimentos para obtenerlas. Sumado a ello, otro punto que preocupa son las armas de fantasía, como las de fogueo, donde delincuentes las modifican y transforman en dispositivos letales.
Sin embargo, la incautación de armas hechizas, que son fierros acondicionados artesanalmente y mortales, ha disminuido. Si en 2010 el 20% de las requisadas correspondía a esta categoría, hoy los laboratorios balísticos de Carabineros y de la PDI perician menos de un 10% de armas decomisadas.
A raíz de ello, el Ejecutivo pretende llevar adelante la modernización de la ley de Control de Armas, actualizar los registros, contar con mayores exigencias en los requisitos de inscripción y renovación de permisos cada año; mayores atribuciones de fiscalización y sincronizar la base de datos de policías, Poder Judicial, Ministerio Público y organismos del ámbito.
En esa línea, autoridades precisan que hay que colocar atención en las municiones. La Fiscalía Sur señaló que en 2017 se incautaron 1.500, mientras que en lo que va de 2018 la cifra se elevó a 11.200, sin identificación de origen ni proveedor.