Incidentes marcaron el término de la audiencia de formalización en contra de Andrés García Gálvez, el paramédico del Hospital El Pino acusado de homicidio calificado tras supuestamente suministrar por vía intravenenosa una sobredosis de potasio a dos pacientes de 74 años, que murieron horas más tarde por un paro cardiorrespiratorio.
Los problemas comenzaron después de las agresiones verbales entre el hijo del paramédico y la familia de María del Carmen Miranda, una de las víctimas fallecidas. A esto se sumó la férrea defensa por parte de los trabajadores del recinto hospitalario, quienes no dudaron en manifestarse a favor de su compañero.
"Le están cargando un homicidio (...) decir claramente que él es un dirigente sindical el cual siempre ha estado denunciando irregularidades dentro del sistema de salud y por eso lo están persiguiendo, esto es algo netamente persecución sindical" , señaló Brisa Gálvez, dirigenta del Hospital El Pino. "Aquí hay mano negra, ojalá que se investigue y que se aclare", agregó Luis Vega, compañero de trabajo de García.
A pesar de la defensa, la Fiscalía de San Bernardo le entregó al juez todos los antecedentes de la denuncia que realizó el mismo centro asistencial ante la dudosa muerte de los dos pacientes al momento en que el funcionario estaba junto a ellos. "El hospital tomó las medidas respecto de una sospecha que nos pareció debidamente fundada", señaló Patricio Vera, el director del recinto hospitalario.
Si bien nadie vio al paramédico inyectarle potasio a las víctimas, según indica la denuncia, los médicos notaron una extraña conducta del funcionario cuando intentaban reanimar a uno de los fallecidos ya que él no habría participado del procedimiento y se habría puesto a rezar.
Cabe recordar que el funcionario fue formalizado por homicidio calificado, además por malversación de caudales públicos y microtráfico, esto por la gran cantidad de sedantes, antidepresivos y ampollas de potasio que se encontraron en su domicilio.