La mano detrás de los drones que espían para EE.UU.

La mano detrás de los drones que espían para EE.UU.

La BBC accedió a uno de los complejos militares desde donde se pilotan algunos de los polémicos aviones no tripulados que el ejército estadounidense emplea en misiones de inteligencia.

24Horas.cl TVN
05.11.2013

El Global Hawk es uno de los aviones espía más sofisticados del ejército estadounidense y la BBC tuvo una oportunidad pocas veces concedida a un medio de comunicación de ver uno en la base aérea Grand Forks, en Dakota del Norte.

Puede dar media vuelta al mundo con un solo tanque de combustible y buscar a un hombre en el terreno, incluso cuando la Tierra está cubierta de nubes, desde una altura de 18.000 metros.

Esto significa que en teoría podría rastrear armas químicas en Siria sin abandonar el espacio aéreo internacional, o investigar sobre el programa nuclear norcoreano desde la isla de Guam, en el océano Pacífico.

El hombre a cargo de las operaciones en Grand Forks, el coronel Lawrence Spinetta, dice que el Global Hawk "abarca el mundo a diario, 24 horas al día, siete días a la semana, proporcionando información de inteligencia para los que toman las decisiones", sin ofrecer más detalles.

CONTROVERSIA

El uso de aviones no pilotados o aviones pilotados remotamente, tal y como el ejército estadounidense prefiere llamarlos, es altamente controvertido. Sobre todo por los asesinatos clandestinos llevados a cabo por aviones no pilotados armados de la CIA, como el Reaper y el Predator.

Algunos estadounidenses están preocupados por el modo en que estos aviones pueden ser utilizados para llevar a cabo labores de vigilancia a nivel nacional; 17 estados de EE.UU han aprobado leyes que limitan su uso.

Pero Dakota del Norte, de escasa población y con grandes superficies vacías, parece estar menos preocupada.

De hecho, la Universidad de Dakota del Norte es una de las primeras en Estados Unidos que ofrece un curso para operar aviones no pilotados.

SECRETISMO

En Grand Forks, miembros del personal se quitan sus identificaciones para que no quede registro de sus nombres.

Aunque el Global Hawk no está armado, hay mucho secretismo en torno a su uso. En la base aérea de Grand Forks todavía hay pocas señales de que el ejército estadounidense vaya a revelar mucho más.

El personal de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) incluso se quitan los carnés para evitar ser identificados.

Nos piden que dejemos las grabadoras, cámaras y teléfonos antes de mostrarnos uno de los "refugios" donde se operan los Global Hawk.

Por fuera luce como un contenedor de barco. Dentro, hay filas de pantallas, aunque para esta visita todas han sido apagadas.

La Sala de Operaciones, que supervisa las misiones, está fuera de alcance detrás de una pesada puerta asegurada con un código de entrada.

VOLANDO DESDE CASA

Sin embargo, nos permiten ver cómo un piloto realiza una misión simulada desde su escritorio.

Uno de los pilotos admite que echa de menos lo que llama "la sensación de tener los pantalones sobre el asiento", que tienes cuando vuelas en el aire. Según dice, "no es tan excitante como volar un avión pilotado"; sin embargo, añade que tiene otras ventajas.

La "tripulación" de los drones coincide en que es positivo poder realizar misiones en cualquier parte del mundo sin abandonar la comodidad del hogar y de la familia.

Ésta es quizás la razón de que el piloto se sienta "un poco desvinculado", incluso si está totalmente enfocados en la misión.

Pero estos aviones no pilotados son el futuro.

Normalmente, la OTAN no compra sus propios equipos militares, pero sus miembros se han unido para adquirir cinco Global Hawk a un costo de US$1.700 millones.

En 2017 estarán volando desde Sigonella en Sicilia, con el potencial de cubrir la seguridad marítima, así como apoyar a tropas en el terreno.

MÁS QUE UNA HERRAMIENTA MILITAR

Los fabricantes de aviones no pilotados se jactan de la utilidad de estos aparatos más allá de su uso militar.

Bob Zeiser, quien ayuda a operar el programa Global Hawk en Northrop Grunman, dice que este avión pilotado ha estado involucrado en labores de ayuda después de desastres naturales.

En 2010 uno de estos aviones sobrevoló Haití tras el devastador terremoto de ese año, ayudando a elaborar un mapa de los destrozos que fue utilizado en los operativos de rescate.

La operación se pudo coordinar desde California, y permitió evaluar el estado de todo el país tres veces antes de regresar a la base.

Más recientemente, Global Hawk se usó para determinar los daños causados por la planta nuclear de Fukushima en Japón.

Zeiser es consciente de que esta tecnología debe ganarse el favor del público, pero dice que su percepción negativa podría contrarrestarse mostrando al público que los aviones no tripulados son seguros de volar y que son una buena forma de mantener a la gente fuera de peligro.

Pero todavía existen muchas preguntas sobre cómo se pueden integrar estos aviones no pilotados de forma segura en el espacio aéreo civil y cómo muchos nos sentimos ante la idea de ser observados por ojos en el cielo.


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