Un robot en la calle

Un robot en la calle

Como muchos japoneses, Kogoro Kurata creció viendo robots futuristas en películas y dibujos animados, deseando poder darles vida y dirigirlos él mismo.

A diferencia de la mayoría de los japoneses, él lo ha conseguido.

 

El robot de Kurata, de 4 metros de alto y cuatro toneladas, es un hipopótamo gris con un asiento para un piloto y controlado manualmente que permite al operador articular sus grandes brazos, moverlo y conducirlo a una velocidad de hasta seis metros por hora.

"Los robots que vimos en nuestra generación siempre eran grandes y siempre los conducía alguien, y no creo que tengan mucho sentido en el mundo real", dijo Kurata, un artista de 39 años.

"Pero siempre fue mi sueño montar en uno de ellos, y también creo que forman parte de la cultura japonesa. Siempre pensé que era algo que los japoneses tenían que hacer".

Su robot prototipo viene equipado con un sistema operativo que también permite el control remoto desde un iPhone, así como "armas" opcionales que disparan botellas de plástico o perdigones y que funciona mediante un sistema de bloqueo y carga que se dispara con la sonrisa del piloto.

El robot, que tardó dos años en concebirse y construirse, también viene con una gama de opciones personalizadas, como la pintura o los portavasos.

No es barato. El precio para el modelo más básico es de aproximadamente de 1,3 millones de dólares.

"Al construirlo, espero ser una especie de pionero para que las personas pueden llegar más lejos y hacer cosas diferentes".



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