Un estudio realizado por la Universidad de Linköping, en Suecia, concluyó que la capacidad social de los perros se ve afectada por genes que también parecen influir en el comportamiento humano. Los investigadores encontraron una relación entre cinco genes diferentes y la capacidad de los perros para interactuar con los seres humanos, y cuatro de ellos están también relacionados con los trastornos sociales en los seres humanos, por ejemplo, el autismo.
Per Jensen, profesor de etología y líder de la investigación, dijo que "nuestros resultados son los primeros en revelar los genes que pueden haber causado el cambio extremo en el comportamiento social, el cual ha ocurrido en los perros a medida que fueron domesticados".
Durante el estudio, los investigadores querían estudiar el comportamiento de los perros presentándoles un problema sin solución. La tarea consistía en abrir una tapa hermética para obtener un premio.
En el trabajo participaron perros de raza Beagle con similares experiencias anteriores de interacciones humanas. Los científicos utilizaron grabaciones de video para cuantificar la disposición de los perros a buscar el contacto físico con una persona en la habitación cuando el problema resultó ser demasiado difícil.
Además se examinó el ADN de los canes mediante el uso de un método llamado GWAS (estudio de asociación del genoma completo), donde los investigadores revisaron un gran número de variantes genéticas en todo el genoma. Se puede utilizar GWAS para averiguar si una variante genética particular es más común entre las personas con un rasgo particular, como el comportamiento de contactos buscado en este caso. Resultó que la búsqueda de contacto fue más frecuente en perros con ciertas variantes genéticas.
"Hemos encontrado una clara asociación con regiones del ADN que contienen cinco genes de interés diferentes. Cuatro de los genes son conocidos previamente a partir de estudios de los trastornos sociales en los seres humanos, por ejemplo, el autismo y el TDAH [trastorno por déficit de atención e hiperactividad]", dijo Mia Persson, estudiante de doctorado y autor principal del artículo que fue publicado en la revista Scientific Reports.
El TDAH, el autismo y trastornos neuropsiquiátricos similares están asociados con dificultades con las interacciones sociales con otros seres humanos. "Si las asociaciones que hemos encontrado se pueden confirmar en otras razas de perros, es posible que el comportamiento del perro también pueda ayudar a comprender mejor los trastornos sociales en los seres humanos", concluyó el profesor Per Jensen.