La hormona que vuelve a los hombres fieles y confiados

09febrero
2016

Se trata de la Arginina Vasopresina, la cual estaría implicada tanto en la monogamia como en las conductas cooperativas de los hombres con sus pares.

Una interesante investigación ha revelado que la conducta fiel y confiada de los hombres se debe a una hormona, la que a su vez sería la responsable de provocar estados de agresividad con extraños.

Se trata de la Arginina Vasopresina (AVP), hormona que en estudios previos demostró estar involucrada en la monogamia y que permite que los hombres puedan tener una actitud cooperativa con sus pares frente a distintas situaciones.

"Una parte de la cara oculta de la monogamia es que los machos producen más AVP, lo que hace que se comporten de manera agresiva hacia otros varones, potenciales competidores", señaló Colin Camerer, co autor del estudio realizado por el Instituto de Tecnología de California (Caltech).

Frente a los conocimientos que se tenían sobre la AVP, los científicos se preguntaron si las actitudes de fidelidad sostenidas por la presencia de la Arginina tenían que ver con otros comportamientos como el sentido cooperativo.

"Una de las razones por las cuales los seres humanos gobiernan el mundo en lugar de los simios es que nosotros cooperamos en grupos a gran escala ¿Cómo sucede esto? ¿Es un comportamiento similar al del emparejamiento pero aumentado? Y si lo es ¿qué papel juega la AVP?", cuestionó Camerer.

Para responder a esta pregunta los científicos de Caltech, realizaron un experimento en el que administraron un spray nasal con Vasopresina y otro con un placebo a 59 voluntarios de sexo masculino en edades que varían entre los 19 y los 32 años.

Luego de esto, los voluntarios debían jugar un juego en parejas llamado "Confianza", en el que tenían que decidir si cooperar con su compañero o no. Aquella persona que decidía hacerlo recibía puntos de recompensa, mientras que quien no cooperó no obtenía nada.

Los resultados demostraron que los hombres a quienes fue suministrada la hormona se mostraron mucho más dispuestos a participar de aquellas situaciones que requerían cooperación, que aquellos que usaron el placebo.

Lo anterior dejó abierta la posibilidad de manipulación de las conductas según situaciones que lo requieran mediante la administración de la hormona.