Una agria polémica se vive estos días en Australia ante la decisión que han tomado las autoridades de sacrificar a más de 10 mil caballos salvajes que viven en el árido territorio interior del Outback, golpeado en los últimos tiempos por una severa sequía que está matando de hambre a los animales.
Los gobernantes hablan tanto de razones humanitarias como medioambientales, ya que los cadáveres pueden contaminar las pocas fuentes de agua que quedan disponibles para otras especies.
Las autoridades ordenaron evacuar una zona situada a 300 kilómetros en el sudeste de la ciudad de Alice Springs, para empezar a matar a los equinos con disparos desde helicópteros, según lo informado por la cadena local ABC.
Desde que se dio a conocer este hecho a principios de mes, numerosos organizaciones ecologistas de Australia criticaron el actuar de las autoridades.
También varias organizaciones que defienden a los denominados caballos Waler, típicos de Australia, critican la medida, que afectará especialmente a la zona de Tempe Downs Station, en el Territorio del Norte.