El impacto oculto de la guerra de aranceles: empresas chilenas obligadas a aumentar inventarios
Expertos advierten que más allá del encarecimiento de los productos, la inestabilidad en el comercio internacional destruye la predictibilidad logística, forzando a las compañías a reconfigurar sus redes de proveedores y acumular stock de seguridad.
Lunes 18 de mayo de 2026
El panorama del comercio internacional está sufriendo una profunda transformación.
Las dinámicas de alza de aranceles a nivel global han dejado de ser un problema exclusivo de precios y márgenes comerciales; hoy, representan una amenaza directa a la operación diaria de las empresas, obligándolas a repensar por completo sus estrategias de abastecimiento, inventarios y el diseño de su red (network) de proveedores, fábricas y centros de distribución.
Para las compañías chilenas que participan activamente en cadenas globales, ya sea importando insumos o exportando productos finales, el impacto está lejos de ser lineal.
La aplicación de un arancel del 25%, por ejemplo, no se limita a encarecer la mercancía: eleva el costo total del inventario al aumentar el capital inmovilizado, dispara la incertidumbre en los tiempos logísticos y obliga a las firmas a reforzar sus stocks de seguridad frente a una demanda final cada vez más volátil.
Pedro Muzzio, socio director de Demafront —consultora dedicada a la optimización de la cadena de suministro—, explica que el nudo crítico no está en la tarifa aduanera en sí, sino en el desajuste sistémico que provoca.
"Más que el alza de precio, el principal efecto es el aumento de la incertidumbre en la cadena de suministro. Cambios en la demanda en Estados Unidos pueden alterar la oferta global, generar cuellos de botella y alargar los tiempos de reposición", señaló Muzzio.
Logística en entornos VUCA: más dudas, más bodegaje
El comercio exterior actual se mueve bajo el concepto de entorno VUCA (por sus siglas en inglés: Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo). En este escenario menos predecible, la eficiencia logística tradicional se ve fuertemente tensionada.
El análisis de Demafront apunta a una relación matemática directa: a mayor incertidumbre en el lead time (tiempo de entrega), mayor es el stock de seguridad que las empresas deben mantener. En la práctica, las compañías chilenas terminan absorbiendo el riesgo geopolítico transformándolo en más inventario físico.
Esta acumulación deriva en un alza del capital de trabajo y de los costos de almacenamiento, restando oxígeno y rentabilidad a los negocios, especialmente a aquellos que dependen de cadenas de suministro largas.
¿Cuáles son las empresas más expuestas?
Si bien el fenómeno es transversal, el informe identifica sectores con una vulnerabilidad crítica:
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Exportadores a EE.UU.: enfrentan un triple desafío. Deben lidiar con una demanda menos predecible (y potencialmente a la baja), asumir mayores costos operativos y resistir la pérdida de competitividad frente a los productores locales estadounidenses.
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Importadores desde Asia: aquellas firmas chilenas que dependen de proveedores asiáticos —cuyo principal mercado de destino es Estados Unidos— experimentarán de rebote los mayores niveles de inestabilidad y retrasos en sus despachos.
De la planificación estática a la simulación de escenarios
Frente a este quiebre de la normalidad, la resiliencia, la agilidad y la velocidad de respuesta se han vuelto variables de supervivencia. Los expertos enfatizan que la planificación empresarial ya no puede ser un ejercicio estático que se realiza una vez al año; hoy debe ser un proceso dinámico capaz de simular y evaluar múltiples escenarios en tiempo real.
“Una empresa que vende a Estados Unidos y compite con actores locales puede ver cambios abruptos en su demanda. Por lo tanto, su cadena de suministro debe ser lo suficientemente flexible para adaptarse rápidamente a esos cambios”, advierte el Socio Director de Demafront, sugiriendo una revisión urgente no solo de los niveles de stock, sino de los contratos y la diversificación de proveedores.
La ventaja competitiva ya no la tendrá necesariamente el que compre más barato, sino el que logre adaptarse más rápido. En un mercado globalizado e inestable, "la visibilidad del estatus de las distintas piezas y eslabones de la cadena de suministro, junto a la flexibilidad en la toma de decisiones, será la única clave para mantener una operación sana", concluye Muzzio.