8M: ¿Por qué el morado es el color que define la conmemoración de Día de la Mujer?
Su origen está ligado a episodios históricos y trágicos que marcaron la lucha de las mujeres por igualdad.
Sábado 7 de marzo de 2026
El uso del color morado o violeta ya se considera un emblema universal de la lucha por la igualdad de género, y es precisamente cada 8 de marzo cuando las pañoletas de este color pintan las calles en todo el mundo.
Aunque su presencia es protagonista en las manifestaciones del Día de la Mujer, el uso de esta tonalidad responde a una combinación de hitos históricos, movimientos sufragistas y relatos que vinculan la causa con la justicia social y laboral.
El sufragismo británico: El primer registro oficial
Según registros históricos destacados por National Geographic, el uso del morado no fue por casualidad. En 1908, la Unión Política y Social de Mujeres (WSPU) del Reino Unido, liderada por Emmeline Pankhurst, adoptó una tríada de colores para identificar el movimiento sufragista:
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Morado: Simbolizaba la "sangre real" que corre por las venas de cada sufragista, representando la dignidad y la libertad.
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Blanco: Emblema de la pureza en la vida privada y política.
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Verde: Símbolo de la esperanza y de un nuevo comienzo.
Esta elección permitió que el movimiento tuviera una identidad visual coherente que se propagó internacionalmente, facilitando la identificación de la causa en la esfera pública.
El incendio de la fábrica Triangle Waist Co.
Una de las teorías más extendidas y con mayor carga simbólica se remonta al 25 de marzo de 1911 en Nueva York. En la fábrica textil Triangle Waist Co., se declaró un incendio que cobró la vida de 146 trabajadores, en su gran mayoría mujeres jóvenes inmigrantes que laboraban en condiciones precarias.
El desastre se agravó debido a que las salidas de emergencia estaban bloqueadas para evitar robos, impidiendo la evacuación. La leyenda histórica sostiene que la columna de humo que emanaba del edificio era de color morado, presuntamente por los tintes de las telas utilizadas en la confección de camisas. Este trágico evento convirtió al color en un símbolo de la precariedad laboral femenina y la necesidad urgente de reformas legales.
Evolución y consolidación en la "Segunda Ola"
Si bien el morado nació con las sufragistas, su consolidación definitiva ocurrió durante la década de 1970. En el marco de la denominada "segunda ola del feminismo", el color fue reapropiado como una señal de identidad política y solidaridad entre mujeres.
Más allá de la teoría que sugiere que el morado surge de la mezcla entre el azul y el rosa (colores que antiguamente fueron asignados a hombres y mujeres), la historiografía prefiere las explicaciones basadas en la reivindicación de derechos civiles y la memoria de las luchas obreras.