Aluvión en San Carlos de Apoquindo: por qué la lluvia provoca remoción en masa

Especialista advierte que las modificaciones en laderas y la saturación de los suelos facilitan la ocurrencia de remociones en masa durante precipitaciones intensas.

24horas.cl

Jueves 8 de octubre de 2026

Las recientes lluvias registradas en la zona central del país volvieron a encender las alarmas en sectores cordilleranos y precordilleranos de la región Metropolitana y de Valparaíso, donde la combinación de agua e intervención urbana suele detonar emergencias por deslizamientos.

El hecho más reciente se localizó en el sector de San Carlos de Apoquindo, donde una serie de casas, centros médicos, universidades están anegadas por el aluvión.

Ante este escenario, Hermann Manríquez, director del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), detalló que estos eventos se denominan técnicamente remociones en masa y que suelen desencadenarse sobre terrenos previamente vulnerados por la acción humana.

“En nuestras ciudades se presentan deficiencias en la forma en que se han desarrollado y ocupado algunos sectores del territorio. Muchas veces se intervienen laderas o áreas naturalmente susceptibles sin considerar adecuadamente sus condiciones, sin las medidas de protección necesarias. De esta manera, cuando se produce una lluvia intensa, la precipitación actúa como un factor gatillante sobre un lugar que ya presenta condiciones de vulnerabilidad, favoreciendo la ocurrencia de remociones”, señaló Manríquez.

De acuerdo con el académico, la forma en que se construyen barrios o vías en los cerros altera directamente la estabilidad del terreno. Al realizar cortes en las pendientes para instalar viviendas o caminos, se modifican los perfiles naturales de equilibrio, dejando rocas y tierra totalmente expuestas.

La vulnerabilidad aumenta cuando estas obras carecen de infraestructura adecuada, como sistemas de drenaje o muros de contención. En esos casos, el agua de lluvia no solo escurre, sino que se infiltra en las capas profundas, aumentando el peso de la tierra y disminuyendo abruptamente su resistencia.

“Para construir caminos o instalar viviendas muchas veces se ‘corta’ la ladera y se modifica su perfil natural de equilibrio, generando taludes más verticales y dejando suelos o rocas expuestos. Si además no se prevé la instalación de muros de contención, sistemas de drenaje u otros mecanismos de estabilización, aumenta la posibilidad de que esos materiales se movilicen”, indicó.

A esta problemática se suma la capacidad límite de absorción de los terrenos. Cuando los suelos se saturan por completo y no pueden almacenar más agua, el excedente comienza a escurrir libremente por la superficie hacia las quebradas y cauces.

“En estas condiciones, la lluvia actúa como un factor gatillante: el agua se infiltra, aumenta la humedad y puede disminuir la estabilidad de los materiales que componen la ladera. Entonces, una ladera modificada y que se encontraba en condición inestable puede movilizarse, buscando recuperar una condición de mayor equilibrio”, explicó Manríquez.

El geógrafo añadió que las precipitaciones no son el único fenómeno capaz de desencadenar este proceso, pues “los sismos también actúan de esta forma”.

El académico explicó que los suelos poseen una capacidad natural para recibir y almacenar agua, proceso fundamental tanto para la vegetación como para su propio desarrollo.

“Todos los suelos tienen una capacidad natural para infiltrar y almacenar agua. Esa agua es fundamental para las plantas y también contribuye en numerosos procesos físicos y químicos propios para que el suelo se desarrolle. Cuando el suelo recibe más agua de la que puede infiltrar, comienza a saturarse, se acumula en superficie y empieza a escurrir”, señaló.

Te podría interesar

Jueves 8 de octubre de 2026

Aluvión en Las Condes: municipio establece perímetro afectado y pide a vecinos mantenerse en pisos superiores

Jueves 8 de octubre de 2026

VIDEO: micro fue arrastrada por aluvión en San Carlos de Apoquindo