Fin de la Alerta Sanitaria Oncológica: ¿Qué pasa desde este 1 de octubre con las listas de espera por cáncer?
Este 30 de septiembre terminó la medida extraordinaria que permitió acelerar la atención de miles de pacientes con sospecha o diagnóstico de cáncer. La atención no se acaba y las garantías GES siguen vigentes.
Miércoles 30 de septiembre de 2026
Para alguien que está esperando una biopsia, una cirugía o el inicio de un tratamiento contra el cáncer, el cambio de mes puede parecer un detalle administrativo. Pero desde octubre ocurre algo relevante, ya que la Alerta Sanitaria Oncológica, que comenzó a regir en abril para enfrentar los retrasos acumulados en la atención de pacientes con cáncer, llega a su fin.
Durante más de cinco meses, la medida permitió al sistema de salud funcionar con herramientas para agilizar procesos, ampliar la capacidad de atención y fortalecer la coordinación entre distintos prestadores.
Desde este 1 de octubre esas facultades asociadas a la alerta llegan a su término, sin embargo, eso no significa que las atenciones oncológicas se detengan ni que los pacientes pierdan sus derechos.
Entonces, ¿qué pasa desde mañana? Esa es justamente una de las preguntas que plantea el Observatorio del Cáncer, que tras el cierre de la alerta ha puesto el foco no solo en cuántos casos lograron avanzar, sino en cuánto de la capacidad creada durante estos meses podrá mantenerse de manera permanente.
Para el doctor Suraj Samtani, oncólogo asesor del Observatorio del Cáncer, la experiencia dejó una señal importante.
“La Alerta Sanitaria representó una oportunidad muy relevante para demostrar que es posible reducir los tiempos de diagnóstico en cáncer cuando existe una red asistencial articulada, una adecuada coordinación entre los distintos niveles de atención y mecanismos efectivos de colaboración público-privada”.
Cerca de 30 mil atenciones lograron avanzar
Cuando comenzó el plan, el Ministerio de Salud identificó más de 33 mil atenciones oncológicas con esperas prolongadas. Tras revisar y validar los registros, el universo quedó en 30.348 casos.
El último reporte nacional publicado por el Minsal informó que 28.681 atenciones habían sido iniciadas o tenían sus garantías cumplidas, equivalente al 95% de los registros validados. Además, el 94% de las resoluciones se realizó dentro de la propia red pública.
Previamente, el Ministerio había informado que prácticamente la totalidad de las personas consideradas en el plan había podido ser contactada y vinculada con el sistema de salud.
Son cifras que muestran un avance respecto del atraso que dio origen a la medida, pero una lista de espera nunca queda congelada.
Mientras esos casos avanzaban, nuevas personas siguieron entrando al sistema: pacientes con exámenes alterados, sospechas de cáncer, diagnósticos recientes o indicaciones de tratamiento.
Por eso, desde el Observatorio del Cáncer advierten que resolver parte del atraso acumulado no significa resolver el problema estructural de las esperas oncológicas.
¿Pueden volver a crecer las listas?
Para Samtani, el riesgo existe.
“¿Existe el riesgo de que las listas vuelvan a crecer? Probablemente sí, especialmente si volvemos a la misma forma de gestionar a los pacientes que existía antes de la alerta”.
El oncólogo apunta a que el desafío no debiera limitarse a contabilizar cuántas prestaciones se realizan o cuántos registros salen de una lista.
En cáncer, sostiene, lo importante es poder seguir la trayectoria completa del paciente: cuánto tiempo transcurre desde que aparece una sospecha hasta que existe un diagnóstico confirmado y comienza el tratamiento.
“El desafío a partir de ahora es dar continuidad a estos avances y transformar una respuesta extraordinaria en un modelo sostenible. En cáncer, el tiempo constituye una variable fundamental del tratamiento”, plantea.
Del número de prestaciones a la ruta completa del paciente
Para el doctor Samtani, uno de los principales aprendizajes de la alerta es que la discusión debe ir más allá de hacer más atenciones durante un período determinado.