Ley 40 Horas: advierten que la complejidad operativa y el riesgo de multas marcarán la segunda etapa
Especialistas señalan que el desafío no es solo administrativo, sino de "ingeniería de turnos" para mantener la continuidad operativa 24/7 sin afectar la productividad.
Martes 14 de abril de 2026
A medida que se acerca el 26 de abril de 2026, fecha en que entra en vigencia la segunda etapa de la Ley de 40 Horas, las empresas chilenas enfrentan un escenario crítico: la reducción de la jornada ordinaria de 44 a 42 horas semanales. Lo que para algunos parece un ajuste de reloj, para las organizaciones con estructuras complejas representa una transformación profunda en su modelo de gestión.
Según datos del INE, esta normativa impacta directamente a más de 5 millones de trabajadores del sector privado. La presión no es menor: durante el último periodo, la Dirección del Trabajo (DT) intensificó sus fiscalizaciones, siendo las infracciones por jornada las más sancionadas, con multas que oscilan entre 3 y 60 UTM por trabajador afectado.
¿Cómo impacta esta ley a los trabajadores?
Para los trabajadores, la reducción a 42 horas representa un avance en su calidad de vida, permitiendo mayor tiempo de descanso, conciliación familiar y prevención del agotamiento. Sin embargo, su cumplimiento efectivo depende de que las empresas ajusten correctamente los turnos y no compensen la reducción de horas con mayor intensidad laboral o disminución de remuneraciones. En caso de incumplimiento (por ejemplo, si se sigue exigiendo trabajar más de 42 horas semanales sin pago de horas extras correspondientes), los trabajadores pueden denunciar ante la Inspección del Trabajo de su comuna o a través del sitio web de la Dirección del Trabajo (www.dt.gob.cl). Las denuncias son gratuitas y confidenciales.
El desafío de la continuidad operativa
Para las compañías que operan con turnos rotativos 24/7, teletrabajo o servicios de emergencia, el ajuste legal implica una reingeniería de bloques horarios. Boris Muñoz, gerente de División Control de Asistencia de Vigatec, señala que "cumplir la norma es una cosa y mantener la productividad es otra muy distinta. Se necesita entender que es un desafío amplio y que debe ser abordado de manera estratégica". Según el ejecutivo, el diseño inteligente de turnos y la trazabilidad exacta de cada hora trabajada son hoy los pilares para evitar el colapso operativo.
De formulario rutinario a herramienta estratégica
El reciente dictamen de la DT ha entregado certeza jurídica, pero la implementación práctica recae en la capacidad tecnológica de las firmas. En Chile, cerca de 18.000 grandes empresas (con ventas superiores a 100.000 UF) enfrentan el mayor riesgo reputacional y financiero.
En este contexto, el control de asistencia ha dejado de ser un trámite para convertirse en una defensa ante fiscalizaciones. Hoy existen soluciones tecnológicas en el mercado que refuerzan el cumplimiento normativo, con funcionalidades e integraciones que pueden contribuir más allá en la operación de las empresas.
Por ejemplo, con la adopción de plataformas certificadas que incluyan biometría, cálculos automáticos de jornada y trazabilidad con disponibilidad inmediata ante fiscalización. “Son soluciones que pueden llegar transformar el cumplimiento de una obligación legal en una ventaja competitiva, mejorando tanto la resiliencia operativa como el bienestar de los colaboradores”, concluye Muñoz.