Gloria de la Fuente y el Escudo de las Américas: “Me cuesta creer que se defiende la soberanía"
La exsubsecretaria de Relaciones Exteriores aborda la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, las relaciones con Estados Unidos y el rumbo de la política exterior del Gobierno.
Domingo 27 de septiembre de 2026
Gloria de la Fuente (49) es cientista política de la PUC y doctora en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Fue directora ejecutiva y presidenta de Fundación Chile 21, además de consultora, presidenta y consejera del Consejo para la Transparencia. En 2023 asumió como subsecretaria de Relaciones Exteriores, cargo que ejerció hasta marzo de este año.
Actualmente es académica de la Escuela de Gobierno de la PUC y presidenta de Fundación Horizonte Ciudadano.
En conversación con 24Horas.cl, aborda el manejo de la política exterior del actual gobierno, la adhesión de Chile al Escudo de las Américas y la fallida candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.
¿Cómo ve la incorporación de Chile al Escudo de las Américas?
Muy preocupante. No solo por la poca o nula información que hay más allá de la declaración en la página del departamento de Estado. También por la derivada que esto pueda tener pensando en el marco más general en que se ha planteado esto del Escudo de las Américas, que es la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos. Esta idea de América para los americanos.
Además, en el marco, esta estrategia del Escudo de las Américas habla de soberanía hemisférica. Es un concepto muy curioso porque la soberanía es de los estados en la práctica, no del hemisferio. A esto se suma el contexto de discusión donde se le pide a los países que se salgan de la CPI, donde se le pide a los países que aumenten su gasto en defensa. Se juntan las propias alocuciones del presidente de Estados Unidos que generan temor y preocupación por el contenido o el destino que esto tiene.
¿Esto puede aumentar las presiones para que Chile se salga del Estatuto de Roma?
Puede ser una posibilidad por lo que hemos visto en las alocuciones de distintas autoridades en Estados Unidos. Pienso en el jefe del antiguo Ministerio de Defensa, hoy curiosamente el Departamento de Guerra, es precisamente eso. Una intervención que genera, con estilos distintos, una suerte de imposición para los países de América Latina. Eso es inaceptable desde nuestro punto de vista nuestro.
Estamos en un contexto donde no necesariamente prima la integración o una mirada común, más bien estos acuerdos que son imposiciones unilaterales. Sigue siendo muy preocupante.
¿Esto aumenta las presiones y condiciona los acuerdos que Chile eventualmente podría hacer en materia internacional, cómo ocurrió en el gobierno anterior con el cable submarino con China?
No debiera en la práctica, pero estamos en un contexto geopolítico que es complejo. Sabemos que efectivamente las voces de los países más poderosos, los países hegemónicos, buscan hacerse sentir, incluso saltándose el derecho internacional, saltándose los acuerdos de carácter multilateral. O, incluso, los acuerdos bilaterales, pensando en el tratado de libre comercio de Chile con Estados Unidos. Adherir al Escudo de las Américas sin generar una discusión interna, me parece complejo en el escenario en que está nuestra política exterior.
Nos hemos caracterizado en el tiempo por mantener una línea de conducción, una línea de coherencia, que nos ha dado reconocimiento internacional por lo mismo. Somos un socio que genera confianza porque somos predecibles, porque tenemos una mirada de largo plazo, porque defendemos ciertos valores y ciertos principios, junto con ser explícitos en defender nuestros intereses.
¿Esta adhesión al Escudo de las Américas implicaría generar una suerte de nuevo tratado comercial?
El tratado de libre comercio con Estados Unidos establece condiciones específicas. Hoy se ha visto atacado, puesto en cuestión de alguna manera. Resulta al menos curioso esta forma de proceder, de carácter unilateral. Aquí no hay una renegociación de un acuerdo, existe la imposición de ciertas directrices de Estados Unidos. Chile tiene que buscar el interés superior de los países, pero sin traicionarse a sí mismo.
Hacia el año 2000, cuando Chile era parte del Consejo de Seguridad de la ONU, se decidió la invasión de Estados Unidos a Irak. El entonces Presidente Lagos tuvo la valentía para decir: "No, yo creo que un país como el nuestro que ha tenido un prestigio en su política exterior tiene que al menos evaluar estos escenarios". Todo eso mientras negociamos un Tratado de Libre Comercio.
Hay que volver a dar una vuelta al respecto de qué es lo que queremos hacer, hacia dónde queremos llevar nuestra política exterior.
Si no es el Escudo de las Américas, ¿cómo se podría combatir el crimen organizado a nivel internacional? ¿Qué medidas se deberían o se podrían tomar?
El presidente Boric, en el marco del consenso de Brasilia, organizó una reunión de seguridad en Chile. Hubo un trabajo que se hacía ahí, se hacía trabajo permanente con los países vecinos. Existían instancias para estos efectos. Probablemente muchos de los desafíos que enfrentamos requieren también nuevos instrumentos, pero no sé si es este el instrumento.
Hasta hace un par de semanas atrás, nuestro canciller citó a varios de los cancilleres de la región. Juntos firmaron la declaración de Santiago, que era una declaración de una instancia de carácter regional donde se proponían ciertas metas para el combate del crimen organizado.
Entonces, la pregunta que cae de cajón con esto, me parece a mí que es evidente. ¿No tenemos los instrumentos adecuados que tenemos que buscar esta suerte de protección de Estados Unidos para combatir el crimen organizado? Yo tengo serias dudas de eso.
Según informó hace poco DF, el embajador Brandon Judd dijo que no entendía “por qué Chile era tan negativo con Estados Unidos y tan condescendiente con China”. ¿Usted considera que realmente es así?
No. De hecho, lo que Chile hace es tener una relación equitativa, sin inclinarse ni por uno ni por otro. Lo que hemos hecho como país es tener una cierta autonomía política y una cierta autonomía estratégica.
Más bien yo creo que la situación en el último tiempo es que a diferencia de China —que ocupa una suerte de soft power, y, por lo tanto, tiene una diplomacia no solo en el ámbito de la economía, sino que cultural, pero respetando ciertas reglas del derecho internacional a lo menos—, en los Estados Unidos hemos visto esta imposición de medidas unilaterales no solo sobre Chile, sino que sobre el resto de los países del mundo, genera mucho ruido.
No es animadversión o cuestionamientos porque sí. Es un cuestionamiento que tiene un asidero en las actuaciones permanentes que ha tenido Estados Unidos en el último tiempo respecto a los países del mundo.
El excanciller Mariano Fernández dijo en Desde la Redacción de La Tercera que hubo presiones de Estados Unidos para sumarse a esta iniciativa, ¿tiene antecedentes que vayan en línea similar? ¿Qué opina de estas declaraciones?
Yo no tengo ningún antecedente en lo personal, pero no tengo por qué no creerle a alguien tan respetable y una exalta autoridad de nuestro país como el excanciller Mariano Fernández. Me parece del todo respetable y una persona muy íntegra.
Y de ser ciertas las declaraciones de Mariano Fernández, ¿qué debería hacer la política chilena para hacerse cargo de estas presiones de Estados Unidos?
O sea, uno se imagina que la razón por la cual pasamos rápidamente de ser observadores a adherir la iniciativa es porque algo ocurrió. Eso, probablemente, era algún tipo de presión. Entonces, me parece más o menos lógico lo que ahí ocurrió.
Otra cosa distinta es si uno está de acuerdo o no. No me parecen aceptables las presiones de las grandes potencias en general para países soberanos como el nuestro.
Los chilenos desconocen cuáles son los antecedentes o los alcances reales. Se dice una cosa y después pareciera que la lógica es otra. Creo que para construir confianza se requiere transparencia en estas decisiones y eso es lo que yo creo que falta.
¿La caída de la candidatura de Michelle Bachelet fue completa responsabilidad del presidente Kast? ¿El expresidente Boric no tuvo ningún nivel de injerencia?
No hay que desconocer que desde el inicio, el contexto sociopolítico, socioestratégico o geopolítico ha sido supercomplicado. En el ámbito local también el escenario era muy complejo. Fue algo que siempre discutimos porque toda esta campaña o esta carrera se da en medio de la elección presidencial en Chile. Una elección que fue particularmente polarizada. Evidentemente fue complejo al principio tomar la decisión de qué hacer en ese contexto. Además, siempre cuidamos mucho de no entrar en el debate electoral porque sabíamos que iba a ser complejo.
Resuelto el dilema electoral, en enero, cuando ya el presidente Kast era presidente electo, se reúne con la presidenta Bachelet y no le dice nada. A nosotros nos parecía, y lo dice la carta así, un acto muy hostil respecto a una figura presidencial superrelevante, que ha sido muy relevante y seguirá siendo relevante.
¿El progresismo chileno debe hacer un meaculpa sobre esta candidatura o es una responsabilidad compartida?
Las cosas siempre se pueden hacer mejor, pero no creo que haya una responsabilidad, como se ha querido señalar en el fondo, al expresidente Boric. Cuando hace el anuncio en la Asamblea General estaba el presidente del Senado que representaba al hoy oficialismo.
Entiendo que lo que se da después del retiro del apoyo tiene que ver más bien con estos sectores del oficialismo, que han sido más refractarios al diálogo. Que son refractarios a cualquier tipo de acuerdo. Creo que aquí había una decisión tomada por los sectores que están más a la derecha del actual oficialismo y que son además del partido del Presidente de la República. Frente a eso, había poco que hacer.
Yo creo que aquí hubo una cierta mezquindad de la manera en que se procedió.
¿Cómo evalúa la gestión diplomática del gobierno desde marzo hasta hoy?
Al principio uno toma cierta distancia porque hay que darle la oportunidad para que hagan despliegue. Me parece que hubo un cierto error de cálculo al principio. Que no hablar de política exterior bastaba para no meterse en problemas.
Es muy importante abrir nuevos mercados porque nos da independencia y más posibilidades de desarrollo. Pero, eso no puede hacer olvidar algo fundamental, que Chile tiene ciertos principios y valores en la política exterior. Tiene ciertas prioridades también.
Mi evaluación es que hubo un error de cálculo al principio o una tesis que no funcionó y que en el fondo hoy en día tiene la necesidad imperiosa de remitir
¿Cree que al gobierno y a la cancillería le ha más firmeza?
Sabes qué más qué firmeza... Creo que se ha defendido, de alguna manera, la soberanía. No soy de aquellas personas que creen que hay que escalar el conflicto con Argentina ni gritar más fuerte. Para nada. La diplomacia tiene otras herramientas. Si creo que falta más claridad. Ser menos zigzagueante en la manera en que se conduce la política exterior.
No puede ser que nos digan un día que somos observadores y al otro no somos observadores. Después de que en realidad establecemos una prioridad respecto a la candidatura de BBNJ para la secretaría de ese tratado en Chile. Y antes de eso nos salimos de los países no alineados donde encontraríamos una cantidad importante de apoyos.
Cuesta entender lo zigzagueante de estos movimientos. Se requiere una mirada que dé cuenta hacia dónde va la política exterior de Chile.
¿Considera que el gobierno ha protegido los intereses nacionales?
Cuando hay tantas preguntas que se plantean en torno, por ejemplo, al tema del Escudo de las Américas. Cómo nos relacionamos con actores como, por ejemplo, Estados Unidos. Cómo somos capaces de plantear nuestros puntos aún sabiendo que no somos un país hegemónico. Somos un país mediano, que depende mucho su relación con el exterior.
Me cuesta, en este tipo de cosas, creer que sí, que se defiende la soberanía, por sobre otras cosas. Que se consideran los intereses del país por sobre otra cosa.
¿En qué se encuentra débil el Ejecutivo en materia diplomática?
En definir con claridad hacia dónde vamos. Están cambiando muchas cosas. En lo que entendimos como globalización, en lo que entendimos como por sistema multilateral.
Están cambiando muchas instituciones del mundo. Hoy se ponen en cuestión muchos principios del sistema internacional que evitaron tener una tercera guerra mundial a inicios del siglo XX.
Ahí lo importante es la mejor tradición de la política exterior de Chile, ¿cómo vamos a ser capaces de defender los principios y valores que hemos defendido siempre? Y que además no han dado un estatus, yo creo, en el sistema internacional en materia de confianza, de legitimidad respecto a nuestra actuación. Eso es clave hoy.
¿Considera que la actual cancillería no ha tenido una visión de Estado?
En algunas circunstancias, ciertos principios que siempre se defendieron, hoy se ponen al menos en cuestión. Sí rescato algunas cosas. Han hablado de multilateralismo y me parece bien.
Ahora, ¿cómo se traduce eso en en cuestiones tales como ciertas votaciones al interior de la Asamblea General u otras instancias?. Hay que observar con más detalle ciertas cosas. Hay que observar si ya dijimos que no íbamos a ceder o que íbamos a ser observadores o que ni siquiera teníamos claro y después entramos al Escudo de las Américas. No sé si vamos a ceder a la presión respecto a la Corte Penal Internacional.
¿De qué manera esta administración va a proyectar esta mirada de Estado que siempre ha tenido nuestra política exterior? Me parece que es importante dar señales concretas en eso. Esa es una gran interrogante todavía.