El día que Escalona reveló en TVN su tensa llamada telefónica con Allamand la noche previa al Plebiscito 88
Ambos dirigentes compitieron en elecciones cuando eran estudiantes secundarios y luego como senadores recordaron un episodio inédito del fin de la dictadura.
Viernes 4 de septiembre de 2026
Eran los inicios del programa Vía Pública en Canal 24 Horas. En un capítulo de octubre de 2007 sobre la trayectoria política de Camilo Escalona (PS) y Andrés Allamand (RN), los entonces senadores revelaron una historia desconocida del Plebiscito de 1988 que marcaría el fin del régimen de Pinochet.
Ambos dirigentes se enfrentaron en su juventud por la Federación de Estudiantes Secundarios durante el Gobierno de Salvador Allende y luego se reencontraron a través de una llamada la noche previa a la votación.
Camilo Escalona estaba en un teléfono público en Ñuñoa y en el ambiente había temor por la reacción que podría tener la Junta Militar tras los resultados. Por una recomendación de Clodomiro Almeida, secretario general del PS, Escalona llamó a la sede de Renovación Nacional y pidió hablar con Allamand, quien ya era un importante dirigente del partido.
A continuación, el relato:
CAMILO ESCALONA: Se lo doy al tiro, me dijeron.
-Andrés, ¿te acuerdas de mí?
-¿Quién llama?
-Camilo Escalona.
-¡Ah! Cómo no me voy a acordar.
-Mira, estamos preocupados de que haya un autogolpe mañana.Y Allamand me decía: “Mira, pero el temita que me tocas por teléfono”.
Porque obvio, claro, uno partía de la base de que a pesar de que eran fuerzas políticas cercanas al régimen, había un aparato de seguridad que tenía todo controlado.
ANDRÉS ALLAMAND: Yo estaba, efectivamente, en una noche de mucha tensión. Yo estaba en mi casa, era tarde. Deben haber sido como las 11 de la noche.
Y bueno, habíamos sido dirigentes con Camilo el año 72, 73, y, por supuesto, nos habíamos distanciado en nuestras vidas. Yo durante 10 años estuve muy alejado de la vida política y cuando la retomé por ahí por el 83, 84, yo siempre preguntaba por Camilo, que en ese tiempo estaba afuera.CAMILO ESCALONA: Yo regresé clandestinamente a Chile el año 82. No voy a decir ahora con qué nombre, pero fue por el aeropuerto Pudahuel.
ANDRÉS ALLAMAND: Camilo me llama. Y, por supuesto, yo le dije: ¿Cómo estás? ¡Tanto tiempo! Yo tenía la certeza más absoluta de que el plebiscito se iba a perder al día siguiente.
Quiero decirlo con todas sus letras. Yo nunca tuve una preocupación respecto de lo que las Fuerzas Armadas iban a hacer. Pero sí pensaba que podían haber, como de hecho ocurrió, algunos cabezas calientes que podrían haber intentado darle un giro a la historia, lo que habría sido fatal para el país.
Tengo grabada una frase y le dije... Camilo, quédate tranquilo. Nosotros mañana no vamos a desteñir, dándole a entender que nosotros íbamos a impedir cualquier posibilidad de que se alterara el resultado del plebiscito. Renovación Nacional jugó en eso un papel muy importante.
De hecho, al día siguiente (5 de octubre de 1988) pasó un periodo muy largo de horas en que no salían resultados. Pesqué el teléfono, llamé al Ministerio del Interior. El ministro del Interior no salía. Le hablé a un funcionario y le dije: “Mira, esto es una cosa de locos. Llevamos cinco horas en que simplemente no hay ninguna información”. Entonces él me dijo: “Mira, nosotros tenemos antecedentes. Vamos a dar un próximo cómputo con un millón de votos ganando el Sí”.
Yo le dije: “Mira, eso es una locura total. Todos los datos que nosotros tenemos muestran una cosa distinta. Bueno, de ahí me fui donde (Sergio Onofre) Jarpa. Le planteé lo que había pasado. Jarpa tomó su teléfono, habló, y después fue a un programa de televisión y él reconoció el triunfo del No en un acto que yo siempre he considerado que fue de un gran coraje.
CAMILO ESCALONA: Fue muy valiente de su parte. Tanto de Sergio Onofre Jarpa como del propio Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de entonces, Fernando Matthei.
Había muchos síntomas en el ambiente. Siempre se ha pensado que las fuerzas de izquierda tenían grandes aparatos en la clandestinidad, pero nosotros recibíamos información porque el mundo es chico, digamos. Como dice el poema, el mundo es un pañuelo. Entonces nosotros teníamos militantes que se habían hecho socialistas hacía poco, que estaban haciendo el servicio militar y que los habían llevado a unos ejercicios bastante preocupantes. Entonces, teníamos una preocupación que afortunadamente fuimos capaces de resolver.