Fiscalía formaliza a clan familiar por distribución ilegal de fármacos y precursores de drogas

Los imputados formarían parte de un grupo dedicado a acopiar y distribuir las sustancias a varias comunas de la Región Metropolitana. Según el Ministerio Público, la venta la realizaban vía redes sociales y aplicaciones de mensajería. La indagatoria a este grupo se inició en abril pasado, tras la incautación de fentanilo en una clínica veterinaria en La Reina.

Paz Fernández.

Lunes 14 de septiembre de 2026

A inicios de año, Informe Especial dio a conocer un inédito hallazgo de fentanilo, estupefacientes y psicotrópicos en un local que funcionaba como clínica para animales.

Esta semana, y tras un nuevo allanamiento, la Policía de Investigaciones (PDI) encontró a los presuntos proveedores de las sustancias. 

Se trata de cinco personas -algunos con vínculos familiares-, quienes gestionaban un centro de distribución en la comuna de La Granja, donde la PDI encontró medicamentos como Propofol, Efedrina Sulfato, Midazolam, Amoxicilina y Tramadol Clorhidrato. 

“Estamos hablando de un clan familiar que está dedicado a la comercialización de medicamentos e insumos médicos. Entonces, no solamente encontramos estos insumos médicos humanos o veterinarios, sino que también diferentes medicamentos controlados por la ley: psicotrópico y estupefacientes, tanto en presentación inyectable y oral”,  dijo a Informe Especial el comisario Edgardo Rodríguez, de la Brigada de Salud Pública, Medio Ambiente y Patrimonio Cultural (Bridesma). 

Prisión preventiva

La policía advirtió que la trazabilidad de los medicamentos incautados en abril los llevó hasta esta instancia, encontrando a quiénes podrían ser distribuidores, pero también importadores o contrabandistas de los fármacos.

En total se incautaron más de 28 mil dosis de medicamentos preparadas y listas para ser distribuidas a distintas comunas del país. En el procedimiento también se detuvo a cuatro personas vinculadas a estos hechos.

"A ellos se les formalizó por los delitos establecidos en el artículo 2 y 3 de la Ley 20.000, que es el tráfico de drogas y sustancias psicotrópicas de precursores, y también el artículo 313d, que es el expendir fármacos de forma deteriorada, digamos, que pueden constituir un peligro para la salud pública", indicó el fiscal Salvador Arías. 

"Se solicitó la prisión preventiva para el líder de la organización y el encargado de esta bodega donde se acopiaban las especies. Y así también se solicitó arresto domiciliario para dos de ellos y firma mensual para uno de los sujetos", agregó. 

El tribunal accedió a lo solicitado por el persecutor y decretó 120 días de plazo para la investigación. 

El detalle de los medicamentos 

En concreto, se confiscaron medicamentos de uso general con registro ISP, pero sin autorización para ser comercializados. Entre estos figuran el Diclofenaco Sódico, Propofol, Ketorolaco Trometamina, Omeprazol, Paracetamol y Botox Polvo, entre otros. 

También se requisaron fármacos psicotrópicos y estupefacientes controlados por la ley 20.000, como el Tramadol Clorhidrato, Diazepam y Midazolam. 

Y sustancias precursoras, las cuales sirven para preparar droga, como la Lidocaína Clorhidrato y Efedrina Sulfato, entre otras. 

El fiscal de Análisis Criminal Oriente, Salvador Arias,  apuntó que no se encontró fentanilo ni ketamina en esta ocasión, pero que los imputados sí ofertaban esas sustancias por redes sociales. 

“Ahora estaba más complicado conseguir ese stock, pero sí lo ofrecían en su momento”, sostuvo. 

Desde la Fiscalía Metropolitana Oriente indican que los fármacos no se encontraban destinados al consumo personal de los imputados, sino para ser distribuidos para suministro y comercialización de terceros. Además, ninguno de ellos contaba con autorización de la autoridad sanitaria para la adquisición, tenencia, almacenamiento, distribución o comercialización de los medicamentos.  

El modus operandi

La Fiscalía afirma que -aproximadamente- desde el año 2020, los formalizados actuaban de manera coordinada y concertada, para la adquisición, acopio, guarda, distribución, suministro y comercialización clandestina de las sustancias. 

Para lo anterior, los sujetos utilizaban “distintos inmuebles pertenecientes o vinculados a integrantes del grupo familiar (...) teniendo especial relevancia el inmueble ubicado en calle Isla San Félix, comuna de La Granja, utilizado como bodega y centro de operaciones, desde donde se preparaban pedidos y se efectuaban entregas a terceros”. 

La comercialización se realizaba principalmente en redes sociales o aplicaciones de mensajería, como Facebook y WhatsApp. Allí se ofrecían los productos, se recibían las solicitudes de clientes, se entregaban cotizaciones y se coordinaban cantidades y precios. 

Las entregas eran directas o servicios de despacho, incluyendo envíos a través de empresas de transporte y encomiendas, permitiendo que el negocio llegara a varias comunas. 

La clínica veterinaria

En abril pasado la PDI realizó una incautación en un local ubicado en La Reina, donde se prestaban servicios de farmacia, clínica y hotel para mascotas. Ese fue el punto de partida de esta investigación a los proveedores.

La denuncia había llegado desde el Servicio Agrícola Ganadero (SAG). Se advertía que el médico veterinario Carlos Arancibia ofrecía medicamentos sin registros para animales, todo en una página web. 

Pero cuando los detectives llegaron al lugar, se encontraron con algo mucho más complejo: grandes cantidades de fármacos para uso humano, entre los que destacaban psicotrópios, estupefacientes y hasta ocho ampollas de fentanilo. 

“Esta persona tenía una clínica y la autorización para comercializar ciertos medicamentos que estaban muy acotados. El sujeto, aparte de medicamentos de uso veterinario, en su domicilio tenía medicamentos de uso humano con registro sanitario por parte del ISP y también algunos medicamentos de contrabando. Encontramos estupefacientes y psicotrópicos controlados por la ley 20.000. Él no los podía comprar para el ejercicio de su profesión y tampoco obviamente vender”,  indicó el Comisario Edgardo Rodríguez en ese tiempo.

Esta fue la primera vez que la Bridesma confiscó fentanilo desde un lugar donde se venden medicamentos para animales. 

La llamada droga zombie es de uso intrahospitalario, por lo que solo se distribuye directo de las droguerías a los centros de salud. 

Desde la PDI advirtieron que la incautación del fentanilo en esta circunstancia permitió dar cuenta de un fenómeno delictual emergente y lucrativo. 

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