VIDEO: Satélite capta cómo la lava devora el paisaje en la primera erupción en casi 500 años

Desde 747 kilómetros de altura, NISAR convirtió meses de lava en 17 imágenes de alta resolución y mostró cómo un satélite puede seguir de cerca volcanes remotos, incluso entre nubes.

24horas.cl

Deutsche Welle

Lunes 5 de octubre de 2026

El Krasheninnikov llevaba casi cinco siglos callado. Su actividad eruptiva más reciente conocida se remontaba aproximadamente a 1550 y, tras tantos siglos de calma, no figuraba entre los volcanes de Kamchatka sometidos a una vigilancia estrecha.

Sin embargo, en 2025 el cono norte rompió el silencio con lava y escombros. Esta vez, la erupción acabaría teniendo un observador desde el espacio. Meses después, mientras seguía activa, una misión de radar comenzó a seguir el volcán desde la órbita. Sus imágenes permitieron ver de forma regular el avance de la lava y registrar cómo el paisaje iba cambiando con el paso de los meses.

Terremoto de Kamchatka y posterior erupción del Krasheninnikov

El 30 de julio de 2025, un terremoto de magnitud 8,8 sacudió la zona de Kamchatka. Pocos días después comenzó la erupción. En concreto, según KVERT, el equipo ruso de respuesta a erupciones volcánicas de la región, una erupción explosiva comenzó el 2 de agosto a las 16:50 UTC. La NASA apunta que el seísmo pudo haber despertado al volcán, aunque la relación sigue sin estar clara.

Lo que sí ha podido reconstruirse con detalle es el avance de la lava. Para ello ha sido fundamental NISAR, un satélite de la NASA y la agencia espacial india ISRO que orbita a 747 kilómetros de altura. 

Según la NASA, NISAR empezó a registrar el Krasheninnikov el 25 de diciembre de 2025, cuando todavía estaba completando su fase inicial de comprobaciones. Desde entonces, el satélite ha observado la zona con regularidad desde dos sentidos de paso distintos, obteniendo dos observaciones dentro de cada ciclo de 12 días.

Con 17 imágenes reunidas hasta mediados de agosto de 2026, los científicos pudieron construir una secuencia temporal de la erupción. El conjunto permite seguir cómo fue cambiando el recorrido de la lava: primero se acumuló en una caldera interior, después alcanzó un cráter más amplio y finalmente se extendió sobre el terreno con una forma de abanico.

Cómo funciona el radar de apertura sintética de NISAR

Detrás de ese nivel de detalle está el radar de apertura sintética, o SAR. Mientras el satélite orbita, el radar envía miles de pulsos de microondas por segundo hacia la Tierra y registra las señales que regresan desde la superficie. 

Después, el procesamiento SAR combina múltiples observaciones de una misma zona para obtener imágenes más nítidas y detalladas. Cada píxel de la secuencia corresponde a un área de unos 10 por 10 metros, según la NASA. Además, el radar puede observar el terreno incluso cuando las nubes dificultan una visión directa.

NISAR cuenta con dos sistemas de radar, uno de banda L y otro de banda S, que trabajan con longitudes de onda diferentes y aportan información complementaria. Las ondas más largas de la banda L pueden atravesar la cubierta arbórea y obtener datos del terreno situado debajo, mientras que la banda S puede registrar características de la propia vegetación, dependiendo del tamaño de las hojas. En el caso del Krasheninnikov, las imágenes utilizadas para el video proceden del radar de banda L.

Vigilar los volcanes activos desde el espacio

La diferencia con lo que era posible hace apenas dos décadas es notable. Matthew Pritchard, geofísico de la Universidad de Cornell y miembro del equipo científico de NISAR, conoce bien esa evolución. Cuando investigaba los volcanes de Kamchatka durante su doctorado, hace más de veinte años, acceder a datos de radar listos para su análisis era mucho más difícil: las observaciones eran menos frecuentes y las imágenes ofrecían una resolución inferior.

Hoy, la situación es muy distinta. Según el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), NISAR ofrece cobertura frecuente de casi todos los aproximadamente 1.300 volcanes activos del planeta situados por encima del nivel del mar, y sus imágenes pueden consultarse fácilmente a través de la nube. "Estamos viendo volcanes de todo el mundo que nunca antes habíamos podido observar así", afirmó Pritchard.

Ese alcance explica por qué el seguimiento del Krasheninnikov va más allá de una erupción concreta. Para Pritchard, una de las principales ventajas de la misión es precisamente esa regularidad, ya que repetir las observaciones con frecuencia refuerza el potencial de NISAR para seguir la evolución de riesgos naturales.

El futuro de la monitorización volcánica

Aun así, el video deja preguntas abiertas. Las imágenes permiten reconstruir con detalle la evolución visible de la erupción, pero no determinar qué desencadenó su inicio. La posible influencia del terremoto sigue, por tanto, sin resolverse.

La NASA considera que este tipo de observaciones podría tener aplicaciones futuras en situaciones de emergencia, aunque el seguimiento del Krasheninnikov no permite todavía valorar ese uso, ya que no se puso a prueba en este caso. Lo que sí deja claro la secuencia es el valor de observar un mismo lugar de forma regular: desde cientos de kilómetros de altura, NISAR ha convertido meses de cambios sobre el terreno en un registro regular y detallado de la evolución de la erupción que, de otro modo, habría sido mucho más difícil seguir con tanto detalle.

Te podría interesar

Domingo 4 de octubre de 2026

Israel ataca a líder de Hamás en Gaza y causa cinco muertos

Sábado 3 de octubre de 2026

Lula y Bolsonaro se dan baño de masas previo a las elecciones