Mancharte las manos con tierra traería beneficios para la salud
El contacto directo con la tierra, la hierba, los árboles o el musgo aporta numerosos beneficios para la salud, tanto para nuestra piel como para el sistema inmunitario en general.
Sábado 19 de septiembre de 2026
Todos los días, casi religiosamente, doy un largo paseo por el parque más cercano a mi casa. Allí puedo contemplar una gran variedad de especies de árboles y disfrutar de flores fragantes que cambian constantemente con la primavera, todo ello acompañado por el alegre canto de los pájaros.
La experiencia sensorial suele limitarse a eso: por más que se me ensucien los zapatos, casi siempre vuelvo a casa con las manos limpias. Sin embargo, las investigaciones sugieren que tocar los árboles, los arbustos y la tierra por los que paso habitualmente tiene ventajas importantes.
Mira Grönroos, ecóloga e investigadora sobre la relación entre naturaleza y salud en el Instituto Finlandés de Medio Ambiente, pidió a varios participantes que se frotaran las manos con tierra, turba y musgo durante 20 segundos como parte de un experimento.
La ecóloga descubrió que la abundancia y variedad de microbios en la piel aumentaba, incluso después de enjuagarse las manos con agua del grifo."A simple vista las manos parecían limpias, pero el cambio fue enorme", dijo.
Cada vez hay más estudios que demuestran que el contacto con elementos naturales, como la tierra y las plantas, es una forma sencilla de aumentar la diversidad microbiana de nuestra piel, lo cual beneficia no solo a la piel misma, sino también a nuestro sistema inmunológico.
Veinte segundos no es mucho tiempo. Yo misma me detendría con gusto durante un paseo para tocar la corteza de un árbol o sentarme en la hierba. Sin embargo, un tiempo mayor sería mucho mejor, precisó Grönroos, ya que en su experimento "la microbiota cutánea recuperaba muy rápidamente un estado similar al que tenía antes".
Los resultados sugieren que el contacto prolongado o frecuente de la piel con la naturaleza podría alterar significativamente lo que ocurre en nuestra piel y en nuestro organismo.
Jugar en el barro
Tener las manos sucias de barro es lo habitual para los niños de la guardería Aurinkolinna, en el centro de Finlandia.
Pasan al menos un par de horas al día jugando al aire libre en un patio arbolado, corriendo entre arbustos y árboles, trepando por cuerdas, construyendo castillos de arena, chapoteando en los charcos y tomando en sus manos puñados de tierra y virutas de madera. Al final de la jornada, están cubiertos de barro de la cabeza a los pies. Actualmente, los científicos estudian cómo esto podría beneficiar su salud.
Mediante el análisis de los microbios presentes en la piel, la saliva y las heces de los niños, así como de muestras de sangre y cabello, los investigadores están averiguando qué sucede con su sistema inmunológico a lo largo de tres años cuando se incorpora la naturaleza a los patios donde juegan a diario.
Aurinkolinna es una de las 43 guarderías de Finlandia que participan en el proyecto de investigación Vahvistu, el cual se basa en un estudio reciente de dos años dirigido por la científica ambiental Marja Roslund.
Entre 2016 y 2017, Roslund llevó suelo forestal al patio de una guardería —incluyendo turba y cajones de cultivo— y midió el impacto en la piel, la saliva y las bacterias intestinales de los niños pequeños tras jugar allí regularmente durante 28 días, y nuevamente un año después.
En comparación con los niños que jugaban en un patio pavimentado, aquellos que lo hacían sobre suelo forestal presentaban una mayor diversidad microbiana en la piel un año más tarde.
"Esta diversidad es fundamental para la salud de nuestra piel. Aumentar la variedad de bacterias cutáneas puede evitar que las bacterias patógenas se vuelvan dominantes, manteniendo así el equilibrio de la comunidad microbiana", explicó Roslund.
"La enfermedad es como un dictador, mientras que una piel sana es como una democracia".
La investigación de Roslund reveló una menor presencia de patógenos potenciales en la piel de los niños cuando estos jugaban sobre el suelo del bosque; esto se debe probablemente a que la cantidad y diversidad de otros microbios desplazan a estas bacterias "nocivas".
"Al haber tanta abundancia de otros microorganismos, queda menos espacio para los patógenos", afirmó.