Cuida a un bebé de tres meses: la historia del primer hombre del Biobío certificado como familia de acogida
"Estoy consciente de que probablemente lo pase mal o tenga pena cuando se vaya, pero me siento preparado", detalló Nicolás Gómez, padre de acogida.
Lunes 3 de agosto de 2026
Nicolás Gómez tiene 37 años, vive en Concepción y se convirtió en el primer hombre de la región del Biobío en certificarse como familia de acogida, un rol que hoy lo tiene al cuidado de un bebé de tres meses y medio.
Su historia comenzó luego de años de vinculación con iniciativas relacionadas con la infancia. Actualmente, es parte del programa de Familias de Acogida, una alternativa de protección temporal para niños, niñas y adolescentes que, por distintas circunstancias, no pueden permanecer junto a sus familias de origen.
"Ha sido muy lindo, una experiencia realmente enriquecedora y desafiante, pero al comienzo más, porque él como que llegó en un estado de alerta, por así decirlo. Recibí la llamada de que había un niño esperándome justo cuando no estaba en Concepción", contó en conversación con LUN.
El hombre explicó que tuvo poco tiempo para organizar su rutina antes de recibir al lactante, aunque previamente había conversado con sus cercanos sobre la posibilidad de asumir este compromiso.
"Todo fue muy rápido para recibirlo, no me dio mucho tiempo para estructurar las cosas en mi empresa, donde tengo 50 personas a cargo. Pero ya les había contado a todos los cercanos en la empresa lo que podría pasar. Les tuve que decir que desde ese momento ya no estaba 100% disponible", relató.
Su acercamiento al mundo de la infancia comenzó hace una década, cuando empezó a colaborar con organizaciones sociales: "Llevo como 10 años trabajando con ONG y he estado relacionado a la infancia. Estaba en un proceso de registrarme como voluntario en la Fundación Abrázame, para darle apego a guagüitas que están en hospitales u hogares, niños abandonados", señaló.
Fue precisamente su hija de 15 años quien terminó impulsándolo a dar un paso más. "Me inscribí y a los dos días le conté a mi hija. Ella, de la nada, me dice que por qué no era familia de acogida mejor", recordó.
Aunque reconoce que el vínculo emocional es inevitable, Nicolás asegura tener claro que su función es ser familia de acogida y no adoptiva.
"Estoy consciente de que probablemente lo pase mal o tenga pena cuando se vaya, pero me siento preparado. Estoy dando lo mejor de mí en el día a día, por el tiempo que tenga que hacerlo", sostuvo.