El boom de los suplementos: la inquietante duda detrás de los productos que millones consumen
Vitaminas, minerales y otros forman parte de la rutina de miles de personas, pero su creciente consumo genera alerta.
Miércoles 26 de agosto de 2026
La preocupación por la salud, el bienestar y la prevención ha impulsado el consumo de suplementos alimenticios en Chile. Vitaminas, minerales, proteínas y extractos naturales forman parte de la rutina de muchas personas que buscan complementar su alimentación, aumentar sus defensas o corregir posibles déficits nutricionales.
Uno de los nutrientes que más atención ha concentrado este año es la vitamina D. Chile se convirtió en el primer país de Latinoamérica en establecer por ley la fortificación de la leche y la harina con este nutriente, una medida que busca enfrentar un déficit que, según estimaciones médicas, podría afectar hasta al 70% de la población.
La vitamina D cumple un papel fundamental en la absorción del calcio y el funcionamiento del sistema inmune. Cuando su déficit se mantiene durante períodos prolongados, puede asociarse a problemas como fragilidad ósea y debilitamiento de las defensas.
La nueva normativa busca que las personas puedan alcanzar niveles adecuados mediante alimentos de consumo habitual, sin necesidad de recurrir necesariamente a productos específicos.
El boom de los suplementos alimenticios
El interés por complementar la alimentación no es nuevo. De hecho, un 48% de los chilenos declaró haber consumido algún suplemento alimenticio durante 2022, según los antecedentes expuestos en torno a esta discusión.
El problema aparece cuando estos productos se consumen sin orientación profesional o se adquieren en canales donde no existe certeza sobre su composición.
En internet, ferias y mercados informales es posible encontrar vitaminas, minerales, proteínas y productos de origen herbal que pueden ser ofrecidos sin registro, control de calidad o trazabilidad.
Esto genera una preocupación adicional: que lo que indica la etiqueta no necesariamente corresponda a lo que contiene el producto.
Además, consumir determinados nutrientes en cantidades superiores a las necesarias y durante períodos prolongados tampoco está exento de riesgos, especialmente cuando existe automedicación o falta de supervisión profesional.
¿Los suplementos son medicamentos o alimentos?
Aquí aparece uno de los principales problemas que enfrenta este mercado en Chile. Actualmente, los suplementos alimenticios no cuentan con una categoría normativa propia que permita abordar de manera específica las características de estos productos.
La regulación los sitúa en un espacio entre los medicamentos, que requieren registro ante el Instituto de Salud Pública (ISP), y los alimentos, que se encuentran sujetos al Reglamento Sanitario de los Alimentos.
Esta situación ha generado un debate entre especialistas y representantes de la industria, quienes plantean la necesidad de establecer reglas específicas para un mercado que continúa creciendo.
“Hoy día la regulación no reconoce los medicamentos complementarios y esto ha generado varios temas. Uno, un problema que puede tener repercusión en salud pública, porque hay un mercado negro reciente en el que se está vendiendo todo tipo de activos herbales que no están regulados”, señaló Heriberto García, exdirector del ISP y director de Carrera de Química y Farmacia de la UDD.
La paradoja que preocupa a expertos
La discusión también llegó al mundo académico y científico. En abril, ALIMSA y la Universidad del Desarrollo reunieron a especialistas en farmacología y salud pública para abordar lo que calificaron como una “paradoja regulatoria”.
La preocupación apunta a que una normativa que busca proteger a los consumidores también podría terminar generando dificultades para la industria formal, mientras determinados productos quedan fuera de un marco específico y pueden abrir espacio al mercado informal.
Para los expertos, una alternativa sería establecer una categoría normativa propia para los suplementos alimenticios, acompañada de estándares de fabricación, controles de pureza, requisitos de etiquetado y mecanismos de fiscalización.
¿Qué tener en cuenta antes de consumir suplementos?
Mientras continúa el debate sobre cómo regular este mercado, especialistas llaman a evitar la compra de productos de origen desconocido y a preferir aquellos que cuenten con respaldo y trazabilidad.
La recomendación cobra especial relevancia en el caso de vitaminas y minerales como la vitamina D, cuyo consumo no debería entenderse automáticamente como necesario para todas las personas solo por la existencia de un déficit poblacional.
En definitiva, el creciente interés por el bienestar también instala una pregunta que todavía busca respuesta en Chile: ¿quién controla realmente los suplementos alimenticios que llegan a los consumidores?
La discusión sobre una regulación específica podría tomar mayor fuerza durante los próximos meses, mientras el llamado es a informarse antes de incorporar estos productos a la rutina y evitar que la búsqueda de bienestar termine convirtiéndose en un riesgo para la salud.