Bótox y placer femenino: el inesperado hallazgo relacionado con el orgasmo

Un estudio puso el foco en una inesperada relación entre este popular tratamiento estético y la experiencia del orgasmo femenino.

24horas.cl

Martes 6 de octubre de 2026

Un estudio científico exploró una posible relación entre las inyecciones de toxina botulínica en el rostro y la función sexual femenina. Los resultados detectaron cambios en la experiencia del orgasmo después del tratamiento, aunque los investigadores advierten que se necesitan estudios más amplios.

El bótox es conocido principalmente por su uso estético para reducir temporalmente la apariencia de las arrugas. Sin embargo, sus efectos sobre los músculos faciales también han llevado a investigadores a preguntarse si estos cambios podrían influir en otros aspectos de la experiencia humana.

Una investigación publicada en Scientific Reports en 2018 analizó precisamente esta posibilidad y exploró la relación entre el uso de toxina botulínica (BTX), las expresiones emocionales y la función sexual en mujeres. 

¿Qué relación tendría el bótox con el placer?

El estudio contó con 36 mujeres: 24 recibieron tratamientos con toxina botulínica y 12 participaron como grupo de comparación, sometiéndose a otros procedimientos cosméticos.

Las participantes fueron evaluadas antes y después de los tratamientos mediante distintas pruebas, entre ellas el Female Sexual Function Index (FSFI), un cuestionario utilizado para evaluar diferentes aspectos de la función sexual femenina.

Este instrumento considera seis áreas: deseo, excitación, lubricación, orgasmo, satisfacción y dolor.

Los investigadores partieron de una hipótesis relacionada con las llamadas emociones incorporadas (embodied emotions): la posibilidad de que las expresiones y movimientos corporales no solo reflejen lo que una persona siente, sino que también puedan influir en su experiencia emocional.

En ese contexto, plantearon que limitar el movimiento de determinados músculos faciales mediante toxina botulínica podría modificar la forma en que algunas emociones son experimentadas.

¿Qué encontró el estudio?

Después del tratamiento con toxina botulínica, las participantes mostraron una disminución en las puntuaciones relacionadas con el orgasmo, algo que no se observó de la misma manera en el grupo de comparación.

El efecto fue especialmente significativo entre las mujeres que recibieron toxina botulínica en la zona del entrecejo, donde los investigadores observaron una reducción estadísticamente significativa en la puntuación correspondiente al orgasmo.

De acuerdo con los resultados reportados por los autores, las participantes tratadas con BTX señalaron posteriormente que los orgasmos eran más difíciles de alcanzar y menos satisfactorios.

Sin embargo, estos resultados deben interpretarse con cautela.

El estudio fue realizado con una muestra pequeña y no correspondió a un ensayo clínico aleatorizado. Las propias participantes eligieron someterse a los diferentes tratamientos, por lo que los investigadores no pueden establecer a partir de este trabajo que el bótox sea la causa directa de los cambios observados.

De hecho, los autores plantearon que se requieren investigaciones posteriores con muestras más grandes para determinar con mayor claridad esta posible relación.

El efecto también fue estudiado en las emociones

La investigación no se centró exclusivamente en la sexualidad. Los científicos también evaluaron la capacidad de las participantes para reconocer expresiones emocionales y analizaron posibles cambios relacionados con el estado de ánimo.

Los resultados mostraron modificaciones en el reconocimiento de determinadas expresiones después de algunos tratamientos con toxina botulínica.

Los investigadores relacionaron estos resultados con la posibilidad de que la reducción de determinados movimientos faciales pueda influir en la manera en que las personas procesan las emociones.

¿Significa que el bótox reduce el placer femenino?

No necesariamente. El estudio no permite afirmar que el bótox reduzca el placer sexual de todas las mujeres ni que provoque problemas de orgasmo.

Lo que encontró fue una asociación entre determinados tratamientos con toxina botulínica y cambios en las puntuaciones de función sexual dentro de un grupo reducido de participantes.

Además, se trata de una investigación publicada en 2018, por lo que sus resultados deben entenderse como parte de una línea de investigación sobre la relación entre las expresiones faciales, las emociones y la respuesta sexual, y no como una conclusión definitiva sobre los efectos sexuales del bótox.

En otras palabras, la investigación planteó una pregunta interesante: ¿podrían los cambios físicos producidos por la toxina botulínica modificar también la manera en que experimentamos determinadas emociones y sensaciones?

Por ahora, la evidencia disponible en este trabajo no permite entregar una respuesta definitiva a largo plazo. 

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