Cardio-oncología: la especialidad que busca proteger la salud cardiovascular durante y después del cáncer
La especialidad está orientada a prevenir, detectar y tratar a tiempo la cardiotoxicidad para evitar la suspensión de las terapias oncológicas y resguardar la calidad de vida de las personas.
Martes 25 de agosto de 2026
El avance en las terapias contra el cáncer ha mejorado significativamente la supervivencia de los pacientes; sin embargo, algunos tratamientos pueden generar efectos adversos en el sistema cardiovascular.
En este contexto surge la cardio-oncología, una especialidad orientada a prevenir, detectar y tratar a tiempo la cardiotoxicidad para evitar la suspensión de las terapias oncológicas y resguardar la calidad de vida de las personas.
El doctor Manuel Rodríguez, jefe de la Unidad de Cardio-oncología de la Fundación Arturo López Pérez (FALP), señaló que el objetivo central es evitar que estas complicaciones comprometan el pronóstico del paciente.
Por su parte, Eduardo Bórquez, especialista de la misma institución, enfatizó que los avances actuales "redefinen el paradigma de cuidado: el foco ya no está solo en tratar el cáncer, sino en proteger el corazón durante y después del tratamiento, asegurando que esa vida sea digna, funcional y significativa".
Cinco claves para entender la cardio-oncología
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Efectos de las terapias farmacológicas: tratamientos como las antraciclinas, el trastuzumab y ciertos inhibidores de tirosina cinasa pueden desencadenar insuficiencia cardíaca, arritmias, enfermedad coronaria o alteraciones valvulares, manifestaciones que a veces surgen años después de finalizar el esquema médico.
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Impacto de la radioterapia torácica: la aplicación de radiación en la zona del tórax puede dañar arterias coronarias, válvulas, el pericardio o el sistema eléctrico del corazón. El uso de tecnología de precisión y evaluaciones previas permite minimizar estos riesgos.
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Evaluación de riesgo personalizada: el nivel de vulnerabilidad varía según cada caso. Pacientes con antecedentes cardiovasculares, factores de riesgo (tabaquismo o sedentarismo), edad avanzada o comorbilidades requieren una supervisión más estrecha.
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Diagnóstico precoz y seguimiento prolongado: mediante electrocardiogramas, ecocardiogramas y biomarcadores, se pueden identificar alteraciones antes de la aparición de síntomas. En sobrevivientes de cáncer infantil, los controles pueden extenderse durante décadas.
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Enfoque integral de recuperación: además del monitoreo clínico y el uso de fármacos cardioprotectores, la disciplina promueve la actividad física, la alimentación saludable y la rehabilitación cardíaca como pilares del tratamiento.