Enfoque educativo Reggio Emilia toma fuerza en Chile como alternativa al método Montessori
La filosofía surgida en Italia prioriza la investigación colectiva a partir de las hipótesis de los niños, ganando presencia en jardines infantiles de la zona oriente de Santiago.
Sábado 3 de octubre de 2026
Mientras Montessori lleva décadas como referente de la educación infantil alternativa, Reggio Emilia comienza a ganar presencia en jardines y proyectos de educación inicial en Chile. Esta filosofía, nacida en Italia después de la Segunda Guerra Mundial, pone el foco en los intereses de los niños, el diálogo y la construcción colectiva del conocimiento.
¿En qué consiste?
A diferencia de Montessori, que pone especial énfasis en un ambiente preparado y materiales que favorecen la autonomía, Reggio Emilia utiliza las preguntas e intereses de los propios niños como punto de partida para explorar y aprender.
Por ejemplo, ante la hipótesis de un niño de que “la sombra se guarda en la noche”, el adulto no necesariamente corrige de inmediato, sino que puede transformar esa idea en una investigación mediante experimentos y observación.
“Esa hipótesis se toma en serio: aparecen linternas, se sale al patio a distintas horas y se registra lo que ocurre”, explica Fabiola Acuña, directora educativa de Casa Colmena Preschool.
Su implementación en el país
La implementación del enfoque todavía es minoritaria en Chile y se concentra principalmente en proyectos privados. Además, requiere formación permanente, tiempo para observar y documentar los procesos y estabilidad de los equipos educativos.
Por eso, Acuña recomienda que las familias no se queden solo con la estética del establecimiento y que, al visitar un proyecto educativo, pregunten:
- ¿Cómo se documenta el proceso de aprendizaje de los niños?
- ¿Cuándo se reúne el equipo para analizar esa documentación?
- ¿Cómo se comparte ese proceso con las familias?
“El desafío en Chile no es copiar lo que ocurre en Italia, sino comprender qué principios son esenciales y cómo se traducen a nuestra propia realidad”, señala Acuña.