Grooming: Consejos para que padres puedan proteger a sus hijos
Esta conducta delictiva ha ido en aumento durante los últimos años y especialistas advierten sobre las señales a las que los padres deben estar alerta.
Martes 19 de mayo de 2026
Durante los últimos años uno de los delitos que más ha aumentado ha sido el "grooming", una conducta delictivas donde un adulto se gana la confianza de niños y adolescentes a través de internet, mintiendo sobre su edad e identidad, para terminar acosando sexualmente a los menores de edad.
Por ello, especialistas advierten sobre las señales a las que deben estar alertas los padres que podrían indicar que un menor está siendo víctima de 'grooming', además de cómo protegerlos.
"El grooming es un proceso gradual de manipulación por parte de un adulto que busca generar vínculo, confianza y posteriormente control sobre el menor. La evidencia muestra que los cambios suelen ser sutiles al inicio y luego más evidentes. Es importante destacar que estos signos no son específicos, pero su aparición en conjunto o de forma brusca debe motivar exploración clínica. Desde la perspectiva psiquiátrica, el menor suele presentar síntomas compatibles con trastornos de adaptación o estrés postraumático", explicó la doctora Gabriela Campos, psiquiatra infanto juvenil Clínica Dávila.
En ese sentido, la especialista apuntó que se debe prestar atención a:
● Cambios emocionales: aumento de ansiedad, irritabilidad, síntomas depresivos, episodios de tristeza sin una causa aparente en su entorno físico.
● Conductas de secretismo: ocultar dispositivos, borrar conversaciones, incomodidad al hablar de su actividad online.
● Alteraciones en hábitos: Pesadillas, insomnio o cambios drásticos en el apetito, a menudo ligados al uso nocturno de dispositivos.
● Aislamiento social: menor interés en actividades previas o alejamiento de figuras significativas. El menor se aleja de sus amigos "reales" o pierde interés en actividades que antes disfrutaba (anhedonia).
● Conducta de "alerta" con la tecnología: Reacciones de sobresalto cuando alguien se acerca mientras usa el celular, esconder la pantalla o cambiar de pestaña rápidamente.
● Conductas sexualizadas no acordes a la edad o conocimiento sexual precoz.
● Recepción de regalos, dinero o beneficios inexplicables.
● Reacciones intensas ante la restricción del uso de internet, lo que puede reflejar dependencia de una relación online.
Respecto al tipo de lenguaje o actitudes online a las que deberían estar alertas los padres, la doctora Campos detalló: "Menciona a un nuevo 'amigo' o 'mentor', rápida generación de intimidad, búsqueda de exclusividad y secreto, progresiva sexualización del lenguaje o introducción de temas sexuales de forma gradual, desplazamiento a plataformas más privadas, solicitudes de imágenes, videos o información personal; estrategias de manipulación emocional, inconsistencias en identidad o evasión de encuentros presenciales verificables, recibe regalos o beneficios, validación excesiva".
Por otra parte, la experta señaló que existen una serie de medidas preventivas que pueden tomar las familias. "La prevención más efectiva no es tecnológica, sino que, combina educación, supervisión y vínculo. La evidencia indica que el factor protector más relevante es la calidad del vínculo con los cuidadores, más que el control tecnológico en sí".
Consejos de cómo proteger a niños y adolescentes frente al 'grooming'
● Educación digital temprana: enseñar sobre privacidad, consentimiento, riesgos online y diferencia entre relaciones seguras y manipuladoras.
● Psicoeducación temprana: Enseñar sobre el concepto de "intimidad" y "privacidad". El menor debe entender que su cuerpo y su imagen digital son soberanos. Entrenamiento en habilidades socioemocionales: asertividad, reconocimiento de riesgos, manejo de presión social.
● Alfabetización digital familiar: Conocer las aplicaciones que usan los hijos. No se trata de prohibir, sino de acompañar en el "patio de juegos digital".
● Promover comunicación abierta y no punitiva: que el niño/a sienta que puede contar situaciones incómodas sin temor a castigo.Establecer un canal de confianza donde el menor sepa que, si algo sale mal o se siente incómodo, puede acudir a sus padres sin miedo a que le quiten el teléfono como castigo.
● Establecer reglas claras de seguridad: Nunca compartir datos sensibles (colegio, dirección) ni enviar fotografías a desconocidos, bajo ninguna circunstancia.
● Normas claras de uso de dispositivos: horarios, espacios comunes para su uso, y límites acordes a la edad.
● Uso de configuraciones de privacidad y control parental, especialmente en menores.
● Conocimiento de las plataformas utilizadas por el niño/a y sus dinámicas.
¿Es recomendable supervisar o restringir el uso de dispositivos?
De acuerdo a la doctora Campos, "sí, la supervisión es recomendable, especialmente en etapas preadolescentes, pero debe ser proporcional al desarrollo y basada en confianza. La evidencia sugiere que la mediación parental activa es más efectiva que la restricción total".
● Supervisión activa y progresiva: más directa en niños pequeños y más negociada en adolescentes. La supervisión debe ser consensuada. Hasta cierta edad (especialmente antes de los 12-13 años), el acceso a la tecnología es un privilegio supervisado, no un derecho absoluto a la privacidad ciega.
● Transparencia: explicar que la supervisión busca protección, no control punitivo.
● Acuerdos explícitos: establecer reglas claras sobre revisión de dispositivos, tiempos de uso y plataformas permitidas.
● Espacios compartidos: favorecer el uso de dispositivos en áreas comunes del hogar en edades tempranas.
● Revisiones consensuadas: en adolescentes, priorizar conversaciones sobre su experiencia online más que vigilancia encubierta.
● Respeto progresivo: A medida que el adolescente demuestra madurez y criterio, la supervisión disminuye. La privacidad se gana demostrando responsabilidad. La literatura advierte que la vigilancia intrusiva o secreta puede aumentar la ocultación de conductas, por lo que el equilibrio entre supervisión y respeto por la privacidad es clave.