¿Por qué se duermen las manos y cuándo hay que preocuparse?
Abrir un frasco, sostener una taza o despertar a mitad de la noche con adormecimiento en los dedos son señales de que un nervio en la extremidad superior podría estar comprimido.
Jueves 13 de agosto de 2026
Es habitual que muchas personas atribuyan el dolor, la pérdida de fuerza o el hormigueo constante en las manos al cansancio diario, al estrés o al uso prolongado de dispositivos móviles. Sin embargo, cuando estos malestares se vuelven recurrentes, la causa suele ser médica: la compresión o "atrapamiento" de un nervio.
Aunque el síndrome del túnel carpiano es la patología más popularmente asociada a estos síntomas, la evidencia clínica demuestra que existen diversos puntos de la extremidad superior —desde el cuello hasta la punta de los dedos— donde un nervio puede ser aprisionado por los canales anatómicos por los que transita.
"Cuando la presión dentro de alguno de estos canales aumenta, el nervio se 'aprieta' o sufre una especie de estrangulamiento, alterando la sensibilidad y disminuyendo la fuerza muscular", explicó el doctor René Jorquera, traumatólogo experto en cirugía de mano de Clínica INDISA.
Las otras afecciones que confunden a los pacientes
El origen del problema no siempre está en la muñeca. La compresión puede localizarse en distintas zonas del brazo, generando cuadros clínicos específicos que muchas veces suelen ser subdiagnosticados o confundidos con otras patologías:
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Síndrome del Lacertus Fibrosus: ocurre a nivel del codo o antebrazo por la compresión del nervio mediano. Es una causa habitual de cansancio persistente en el antebrazo y pérdida de fuerza para sujetar objetos.
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Atrapamiento del nervio cubital (Túnel Cubital): produce adormecimiento y "corrientes" focalizadas en los dedos meñique y anular, además de pérdida de motricidad fina.
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Síndrome del Túnel Radial: se manifiesta como un dolor profundo en la zona lateral del antebrazo y el codo, el cual frecuentemente se confunde con una epicondilitis o "codo de tenista".
Síntomas de alerta: cuando sacudir la mano no es suficiente
Especialistas destacan que existen señales claras que justifican una visita médica antes de que la estructura nerviosa sufra secuelas definitivas. Entre las principales se encuentran:
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Hormigueo diferencial: adormecimiento de los dedos. En el caso del túnel carpiano, afecta a los dedos pulgar, índice, medio y la mitad del anular (excluyendo el meñique)
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Sensaciones anómalas: pesadez, quemazón o descargas eléctricas que suben hacia el antebrazo
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Torpeza motora: dificultad para realizar tareas cotidianas como abotonarse la ropa, girar una llave o sostener una taza
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Interrupción del sueño: la necesidad imperiosa de despertar durante la noche para sacudir las manos con el fin de "reactivarlas".
Diagnóstico y alternativas de tratamiento
Para los especialistas, la herramienta determinante para conocer el origen exacto del malestar continúa siendo la evaluación clínica directa y un examen físico minucioso, por encima de los estudios de imagen aislados.
Un diagnóstico temprano permite optar por tratamientos no invasivos, tales como kinesiología, medicamentos, uso de férulas específicas, infiltraciones o correcciones biomecánicas.
No obstante, si el dolor es continuo o existe pérdida de fuerza y atrofia muscular, la solución definitiva es la intervención quirúrgica. Actualmente, estas cirugías de liberación nerviosa se realizan mediante técnicas mínimamente invasivas o endoscópicas a través de incisiones milimétricas, lo que se traduce en procedimientos breves, de rápida recuperación y con un rápido retorno a la rutina.
"Un nervio comprimido durante mucho tiempo termina por sufrir un daño irreversible. No hay que acostumbrarse a vivir con las manos dormidas o sin fuerza", concluyó Jorquera, recordando además que en la institución médica cuentan con convenios como Copago $0 en cirugías seleccionadas para pacientes Fonasa e Isapre según su cobertura, facilitando el acceso oportuno a este tipo de intervenciones.