Juanita Parra relata presentimiento sobre la muerte de su padre: "Sentí muchas cosas y no quería que él fuera a Perú"

Diez años después del accidente, regresó al país junto a su madre y visitó Machu Picchu, experiencia que describió como una instancia de reconciliación con el lugar donde había ocurrido la tragedia.

24horas.cl

Viernes 4 de septiembre de 2026

La muerte de Gabriel Parra, histórico baterista de Los Jaivas, no solo marcó profundamente a su familia, sino que también quedó instalada en la memoria colectiva de Chile. A 17 años, su hija Juanita vivió una despedida multitudinaria tras el accidente automovilístico que terminó con la vida del músico en Perú, en 1988. En una conversación con la actriz Mariana Derderian, en el podcast Hay un después de la Funeraria Hogar de Cristo, la actual baterista del grupo recordó el impacto de aquella pérdida y el particular vínculo que los seguidores mantienen hasta hoy con la figura de su padre.

Juanita relató que, por haber crecido en Francia junto a Los Jaivas, no alcanzaba a dimensionar la popularidad que Gabriel tenía en Chile. Esa realidad se hizo evidente durante el funeral, al que habrían llegado cerca de 200 mil personas. “En el funeral de mi padre dicen que había en los alrededores cerca de 200.000 personas. No podíamos ni avanzar con el carro hacia el cementerio. En el momento en que lo estábamos enterrando, entre la pena, la emoción y toda esa gente, me desmayé”, recordó.

La devoción de los seguidores incluso llevó a que los restos de Gabriel fueran trasladados en tres oportunidades, debido a la presencia constante de fanáticos y agrupaciones que llegaban hasta el lugar donde estaba sepultado. Para Juanita, ese fenómeno también significó comprender que su padre había trascendido el ámbito familiar.

“He tenido que entender que él es de todos. A veces voy y termino abrazada de un señor que no conozco, ebrio y llorando por mi papá. Por eso prefiero ir en otros momentos, porque sé que su alma está conmigo siempre”, reflexionó.

La baterista también recordó las sensaciones que experimentó antes del viaje de Gabriel a Perú. Según relató, una semana antes comenzó a sentirse mal y tuvo el presentimiento de que algo podía ocurrir. “Tuve un presentimiento. Sentí muchas cosas y no quería que él fuera a Perú. Empecé a sentirme mal, mareada, una semana antes. No lo verbalizaba con claridad porque era una angustia rara”, contó.

Diez años después del accidente, regresó al país junto a su madre y visitó Machu Picchu, experiencia que describió como una instancia de reconciliación con el lugar donde había ocurrido la tragedia: “Sentí que iba a perdonar a Perú. No tenían la culpa de su muerte, pero había una rabia contenida. Al estar en Machu Picchu lo sentí tan presente que fue una verdadera ceremonia de sanación”.

El regreso de Juanita a la batería ocurrió después de dos años alejada del instrumento y terminó convirtiéndose en una nueva forma de mantener vivo el legado de su padre. Tras incorporarse a Los Jaivas, asumió las baquetas sin dejar atrás el vínculo con Gabriel, al que continúa invocando en cada presentación.

“Yo misma ando con la bandera de mi papá para todos lados. En cada concierto lo invoco y le pido protección. Siento que tocamos los dos juntos”, expresó. Así, la música se transformó para ella en un espacio donde el duelo familiar y el cariño de miles de seguidores confluyen, manteniendo vigente la memoria de uno de los músicos fundamentales de la historia de Los Jaivas.

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