Chile estudia el potencial de hongos y levaduras para transformar la industria alimentaria
Con la búsqueda de nuevas especies y combinaciones de microorganismos, la ciencia en Chile abre la puerta a diversificar la oferta alimentaria actual.
Miércoles 18 de marzo de 2026
Aunque históricamente se han vinculado a la producción de elementos básicos como el pan o el vino, los hongos y las levaduras están cobrando un nuevo protagonismo en la ciencia chilena. Investigaciones lideradas por el Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio) buscan aprovechar estos microorganismos no solo para mejorar procesos tradicionales, sino para revolucionar la creación de ingredientes alimentarios.
Microorganismos como "biofactorías"
Uno de los puntos más disruptivos de la investigación es la capacidad de las levaduras para funcionar como centros de producción biotecnológica. Gracias a los avances en esta área, hoy es posible seleccionar o modificar estos microorganismos para que generen compuestos específicos.
“Las levaduras pueden funcionar como verdaderas biofactorías, produciendo compuestos que después se pueden concentrar y utilizar en distintos productos”, explica Francisco Cubillos, científico del iBio. Según el experto, este proceso permite obtener de manera natural:
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Pigmentos y aromas: Transformación de moléculas para generar sabores característicos.
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Ingredientes funcionales: Producción de elementos que aportan beneficios específicos a la salud.
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Compuestos nutritivos: Liberación de sustancias como compuestos fenólicos con propiedades antioxidantes.
Biotransformación y salud intestinal
El proceso de fermentación va más allá de convertir azúcares en etanol. Las levaduras actúan sobre materias primas como flores, plantas o cereales, descomponiéndolas en moléculas más pequeñas que el ser humano percibe como sabores y olores definidos.
Esta biotransformación también tiene un impacto directo en la salud. Durante el proceso se producen antioxidantes que protegen las células y nutren la microbiota intestinal. Además, en preparaciones como la masa madre, la interacción entre levaduras y bacterias permite conservar los alimentos por más tiempo de forma natural.
Eficiencia y menor impacto ambiental
La investigación del iBio también destaca que el uso de fermentaciones controladas en condiciones de laboratorio permite estabilizar la producción y minimizar riesgos de contaminación. "Eso permite mejorar el rendimiento y utilizar mejor los recursos, lo que también reduce el impacto ambiental", afirma Cubillos.
Con la búsqueda de nuevas especies y combinaciones de microorganismos, la ciencia en Chile abre la puerta a diversificar la oferta alimentaria actual, permitiendo innovar en sabores y desarrollar ingredientes naturales frente a los nuevos hábitos de consumo global.