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Peligro inminente en campamentos

Familias serán las primeras en sufrir efectos mortales del cambio climático

Es sábado 26 de enero de 2019, son las 17.00 horas y el sol baña casi con furia la ciudad y sus alrededores. El termómetro se ampara en una nueva ola de calor y muestra 37,4° en La Florida, 38° en Pudahuel y 40° en Lo Pinto, al norte de la capital.

Calor en SantiagoFoto: Centro de Santiago

Las piletas de los parques citadinos están llenas de niños jugando en el agua. En las noticias recomiendan mantenerse hidratado y cuidarse de los rayos UV. Hay quienes prefieren refugiarse en la sombra de algún árbol, mientras que los con más suerte saltan de aire acondicionado en aire acondicionado: primero en la oficina, después en el auto y finalmente en el hogar.

Pero no todos podemos enfrentar igual una ola de altas temperaturas. En el campamento Ribera Sur de Colina el calor parece más penetrante, sobre todo porque el agua es escasa. Las familias tienen acceso al recurso solamente una vez a la semana cuando pasan los camiones aljibes. Muchas veces la cantidad de agua que reciben no es suficiente para los siete días. La sequía de estos últimos meses provee, además, un ambiente más árido que hiere la piel y los ojos. El mal olor de la basura acumulada a metros del asentamiento se vuelve pestilente y envuelve el lugar.

Ribera sur de ColinaFoto: Campamento Ribera Sur de Colina

En Buin, en otro campamento que también se llama Ribera Sur, la acequia ya no alcanza para regar las plantaciones ni flores, mucho menos para refrigerar líquidos o meter los pies en agua fresca. Los animales del lugar escasamente pueden beber un poco y así no morir en el desgano del calor. El lugar está en uno de los costados de la carretera y mirar al otro lado parece la guinda de la torta: el río Maipo ya casi no tiene caudal. En su lugar hay basura en varias zonas de la cuenca. Muchas veces el sol crea focos de incendio en el lugar, generando una nube de humo que llega hasta las viviendas.

Ribera sur de BuinFoto: Campamento Ribera Sur de Buin

Para Carlos Colihuechún, director regional de la Fundación para la Superación de la Pobreza y Servicio País en Antofagasta, el ejemplo evidencia que quienes habitan en campamentos están sufriendo con mayor intensidad las consecuencias del cambio climático. “Si bien nosotros hoy podemos sentir este nuevo panorama, cuando tú vives en un campamento necesariamente tienes que cruzar con otras variables que ya estaban previamente. Por ejemplo muchos campamentos están fuera de los recorridos del servicio de recolección de basura, por tanto tener basura y tanto calor va exponiendo sanitariamente a las familias y niños", ilustra Colihuechún.

"Esta es una comunidad de areneros, nosotros estamos cerca del río Maipo. El río ya no trae agua (...) como no viene agua, no llega material", explica la dirigenta vecinal del campamento Ribera Sur de Buin, Edith Quezada.

“Las personas que viven en lugares irregulares, casas irregulares y pobres condiciones de vida están en mayor riesgo de cambio climático que las personas que viven en áreas que tienen buenos caminos, buenos desagües, buena sanitización y buena calidad de inmuebles", afirma en la misma línea la especialista Shipra Narang, del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos.

Respecto a las problemáticas aumentadas que viven las personas en campamentos el sociólogo Manuel Tironi del Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (Cigiden) habla de injusticia ambiental, "porque en general las poblaciones más vulnerables en términos socioeconómicos son aquellas que se asientan en lugares que además son vulnerables geofísicamente".

El doctor en Ciencias Ambientales del Centro EULA-Chile de la Universidad de Concepción, Cristián Henríquez, incorpora a la discusión a las personas en situación de calle, puesto que las alteraciones en las temperaturas pueden provocar incluso la muerte, como sucedió en Europa en 2003 cuando los termómetros subieron varios grados. La ausencia del “confort térmico” también es causante de problemas de salud, ya sea al aumentar o disminuir las temperaturas.

El escenario es crítico, sobre todo si los datos muestran que en Chile ocurren eventos desastrosos:

Somos uno de los 10 países más vulnerables del globo en esta materia (cambio climático). Claramente quienes viven mayores vulnerabilidades son los que tienen menos oportunidades de poder elegir dónde vivir, por lo tanto ocupan el suelo que está disponible y ese suelo siempre está a contramano de la seguridad porque hay deslizamientos de tierra, estás a contramano de la higiene porque son contaminados, son lugares en que están los residuos industriales y humanos”Catalina Littin, directora ejecutiva de la Fundación para la Superación de la Pobreza.

Ribera sur de Buin

46 mil familias en riesgo inminente

Si nos concentramos en cada uno de los campamentos que existen en Chile, podremos darnos cuenta de que todos tienen factores de riesgo para la vida de las personas. A través de una solicitud de transparencia #24Data accedió a una base de datos del ministerio de Vivienda que corresponde a la información desagregada del Catastro Nacional de Campamentos 2018.

En una columna del archivo se pueden ver los riesgos geográficos y medioambientales asociados a cada uno de los 822 asentamientos irregulares registrados: inundaciones, basura, contaminación ambiental, derrumbe y deslizamiento, ríos o cursos de agua, tratamientos residuales y tendido eléctrico. Sin duda situaciones que si se juntan con algunos efectos del cambio climático como el incremento de la temperatura, fuertes episodios de sequías, precipitaciones extremas, aluviones, inundaciones, desplazamiento de cultivos, entre otros, pueden provocar grandes catástrofes.

La mayoría de los factores de riesgo que tienen los campamentos también están estrechamente relacionados con los criterios de vulnerabilidades que tiene Chile frente al fenómeno mundial según lo que estableció la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático.

Las regiones con mayor cantidad de campamentos son las del Biobío, Valparaíso, Metropolitana y Antofagasta. La octava y la quinta tienen principalmente riesgos asociados a derrumbes y acumulación de basura.

El caso de Antofagasta es particularmente complejo ya que en los últimos ocho años los campamentos de esta región aumentaron en un 500%. Actualmente hay zonas pobladas por donde pasaron los flujos del aluvión de 1991, por lo que de ocurrir un fenómeno así las víctimas fatales podrían multiplicarse. "El cambio climático causa anomalías climático-atmosféricas que cambian temperatura del aire o del mar y pueden desarrollar lluvias convectivas, frontales. Lamentablemente la problemática no solo se concentra en (el área de) La Chimba, sino que básicamente en todas las quebradas. En todas las quebradas hay acumulación de basura y a su vez piscinas aluvionales. La gente no sabe la importancia de tener estas vías de desagüe de aguas lluvias desocupadas”, agrega la investigadora Francisca Roldán, geóloga del Cigiden.

Actualmente hay 21 mil personas expuestas a riesgo de remoción de masa en la zona y el 70% de las familias son migrantes que han llegado al país y no han tenido más opciones que instalarse en asentamientos irregulares.

"Creo que se tiene que tomar conciencia de las consecuencias del cambio climático, debemos estar preparados, este país tiene una planificación de emergencia que es reactiva, no es preventiva, entonces debemos cambiar de pensamiento", plantea Roldán.

El director social de Techo, Vicente Stiepovich, también plantea la necesidad de adelantarse a las situaciones de riesgo. Además, revela cuáles son las áreas del país que están más expuestas. "En Valparaíso los campamentos están en los cerros y ante un incendio es más difícil apagarlo por el difícil acceso", sostiene, agregando que "en el norte los campamentos están en la periferia y las altas temperaturas son cada vez un problema más latente" y que estas amenazas "podrían ser un factor de migración a otras ciudades del sur".

El cambio climático como motor de más desigualdad

La dirigenta vecinal del campamento Ribera Sur de Colina, Teresa Araneda, relata cómo ha cambiado su vida con la sequía y el cambio climático.

Casi todos los males que afectan al ser humano llegan con más agresividad a las personas que viven en condiciones vulnerables. El cambio climático no es la excepción, pues está calando más fuerte entre las poblaciones con menos recursos.

Los expertos aseguran que la pobreza subirá a raíz de los fenómenos medioambientales. En abril de este año un estudio de la Universidad de Stanford concluyó que los países ricos- mayormente ubicados en climas más fríos- se han beneficiado del aumento de temperatura y que los más pobres han "perdido", es decir, los ricos son más ricos y los pobres son más pobres.

El relator sobre la extrema pobreza y los Derechos Humanos en la ONU, Philip Alson, publicó en junio pasado el informe Cambio climático y pobreza. En él expresa que “el cambio climático tendrá consecuencias devastadoras para las personas en situación de pobreza. Incluso en el mejor de los casos, cientos de millones se enfrentarán a la inseguridad alimentaria, la migración forzada, las enfermedades y la muerte”. El especialista también afirma que se puede correr el riesgo de un “apartheid climático en que los ricos pagan para escapar del sobrecalentamiento, el hambre y los conflictos, mientras que el resto del mundo sufre".

Que los más desprotegidos estén viendo de cerca las alteraciones del cambio climático es una muestra más de la desigualdad que se filtra hacia todas las dimensiones de nuestra sociedad.

"Yo creo que fuimos negligentes porque información del cambio climático había desde las instituciones de la sociedad civil que han trabajado en este tema durante décadas”, comenta Catalina Littin, agregando que también se tenía conocimiento de que a mayor grado de pobreza y vulnerabilidad las personas habitaban en zonas con mayor riesgo socioambiental.

El sociólogo Manuel Tironi del Cigiden es tajante al afirmar que "no se puede separar la inequidad socioeconómica de la inequidad climática".

El problema en el fondo no es la temperatura, el problema no son los gases de efecto invernadero, es cómo solucionamos estructuras desiguales, distribuciones inequitativas. Manuel Tironi, Cigiden.

"Esto va a ir avanzando y avanzando con los años y con los años no vamos a tener nada, que piensen en sus hijos o en sus nietos", dice la dirigenta vecinal del campamento Ribera Sur de Buin, Edith Quezada.

Las políticas públicas no han ayudado a mejorar la situación. Los expertos coinciden en son reactivas más que preventivas.

Desde su trabajo en ONU Habitat, Shipra Narang sostiene que el rol de los gobiernos está presente en muchos niveles. "Es planear ciudades apropiadamente, lo que significa que todos en una ciudad con y sin cambio climático deberían tener acceso a vivienda, deberían tener acceso a agua y sanitización, a infraestructura básica, acceso a educación adecuada, cuidado de salud adecuado, conectividad y trabajos (...), pero en el contexto del cambio climático el rol del gobierno es proteger a estas personas, traer a los trabajadores de emergencia cuando golpea un desastre. Finalmente uno de los grandes roles del gobierno es también detener el cambio climático, ¿cómo vamos a detener el cambio climático si no cortan las emisiones o no están dispuestos a cambiar desde combustible fósil a uno renovable por ejemplo?", cuestiona.

“Tiene que haber medidas de emergencia, de preparación de la población, de zonificación del territorio; hay que considerar la importancia del ordenamiento territorial”, indica Carlos Colihuechún, de la Fundación para la Superación de la Pobreza y Servicio País, y agrega que es esencial “estar en permanente contacto con estas familias en caso de que en este proceso de transitoriedad a una solución definitiva habitacional, puedan estar preparados para cualquier tipo de emergencia en base al historial del territorio que están habitando o desastres de estas características”.

Campamentos

Fotos de ·24Data

Plantas y flores crecen a un costado del campamento Ribera Sur de Colina

© 24 Data

Un camión avanza entre la basura que se acumula frente al campamento Ribera Sur de Buin, al otro lado de la carretera. Muchas veces el sol crea focos de incendio en el depósito, generando una nube de humo que se desplaza hasta las viviendas.

© 24 Data

En el campamento Ribera Sur de Buin algunas familias tienen animales. Ellos que también sufren los efectos de la sequía.

© 24 Data

El campamento Ribera Sur de Colina desde las alturas. En la imagen se aprecia la acumulación de basura y lo inhóspito del área.

© 24 Data

Un grupo de gansos combate el calor en una acequia cercana al campamento Ribera Sur de Buin.

© 24 Data

Basura acumulada a un costado del campamento Ribera Sur de Colina.

© 24 Data

 

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