Editorial: 30 años de Informe Especial

La televisión es un mundo dinámico y cambiante. Mutan los programas, las teleseries, los musicales, los realitis, los documentales.

Se modifican los estilos audiovisuales,  las empoderadas teleaudiencias parecen  caprichosas, se alteran los horarios  de las noticias, los rostros basculan de un canal a otro.

Algunos medios audiovisuales que tenían una misión institucional, universitaria o religiosa, han pasado a manos privadas…

Y sin embargo, los cambios no han vulnerado la esencia  de  TVN, la Televisión Nacional de Chile, el canal de propiedad de todos los chilenos, un medio publico con misión y sentido que apunta al pluralismo , la objetividad y la autonomía.

Un canal siempre en el ojo del huracán al cual se le exige más que a los otros…

Informe Especial es parte de ese patrimonio de TVN, asociado con un periodismo serio y responsable que se atreve a explorar con profundidad acontecimientos, conflictos políticos, fenómenos sociales, historias  humanas que van perfilando la sociedad chilena y el mundo contemporáneo.

Informe Especial lleva treinta años en las pantallas de TVN. Es la nave insignia y creemos que también es referente obligado del periodismo televisivo chileno.

Sus equipos han reporteado las guerras de África, el Medio Oriente y Europa, han  mostrado el Fin del Apartheid y la caída del Muro de Berlín, han bajado a los fondos donde se incuba la corrupción, la delincuencia, el narcotráfico, la pobreza extrema y la desigualdad. Informe Especial ha denunciado los abusos contra los consumidores y revelado los entresijos de los años más convulsos de Chile con su secuela de brutales desencuentros políticos, violaciones a los derechos humanos, violencia desatada y torturas. 

Es probable que si no hubiera existido Informe Especial el acercamiento de los chilenos a las realidades más duras y controversiales de nuestro país y del planeta se habría visto sustancialmente restringido.

Informe Especial entiende al periodismo  como una disciplina, como una profesión y como un servicio público no amarrado a una ideología, intereses políticos o comerciales. Lo asume como un derecho de la gente y como un ejercicio para la reflexión crítica respecto al mundo que nos tocó vivir.

Santiago Pavlovic

 

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