El Papa que pidió perdón

26febrero
2013

El año 2012, Benedicto XVI reconoció el encubrimiento de los delitos y pidió disculpas a las víctimas.

Fue un papado difícil.

La Iglesia Católica sabía que en su interior había una peste y que no iba a pasar mucho tiempo antes de que el mundo entero reclamara por una cura.

Los casos de pederastia fueron uno de los principales problemas que enfrentó el renunciado Papa Benedicto VXI durante su mandato.

Incluso antes de convertirse en Sumo Pontífice, el religioso, debió hacer frente a estas situaciones cuando ocupaba el cargo de Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, órgano que se hizo cargo de los delitos sexuales contra menores cometidos por miembros de la Iglesia.

Se dice que en ese entonces, que el Papa Juan Pablo II ordenó que los casos fueran juzgados por la Iglesia y no por tribunales  civiles. De ahí, y desde que fueron publicados documentos que revelan que las autoridades eclesiásticas conocía de esta realidad, Benedicto XVI fue sindicado como uno de los encubridores de la pedofilia en la Iglesia Católica.

Eso fue, hasta que en el año 2010, mientras viajaba en un avión hacia Portugal, el renunciado Papa, pidió perdón.

Por primera vez la política del silencio en la Iglesia fue rota y las víctimas fueron reconocidas. En esa ocasión, mientras se dirigía a Lisboa, el Sumo Pontífice dijo que realidad de la pedofilia en la Iglesia era "aterradora".

También dijo que "la mayor persecución a la Iglesia no viene de los enemigos de fuera, sino que nace del pecado de la Iglesia". Con eso aseguró tener conciencia de "el perdón no sustituye a la justicia".

En el vuelo, que esclareció parte de los cuestionamientos que el mundo le ha hecho a la Iglesia por ocultar los delitos sexuales, el Papa dijo que "las cuestiones éticas y espirituales no son del dominio privado".

Luego de eso, en una misa realizada en junio del mismo año, el Papa, ante miles de fieles y religiosos, pidió disculpas públicas por los actos cometidos por los sacerdotes pederastas.

"Pedimos perdón insistentemente a Dios y a las personas afectadas, mientras prometemos que queremos hacer todo lo posible para que semejante abuso no vuelva a suceder jamás"

Respecto al encubrimiento de los crímenes, Benedicto XVI, dijo que "igual que el pastor necesita el bastón para proteger a su rebaño, también la Iglesia debe usar el bastón del pastor para proteger la fe contra los falsificadores, contra las orientaciones que son, en realidad, desorientaciones".

A ocho años de su nombramiento y a tres del reconocimiento a las víctimas de abusos sexuales, el Papa Benedicto XVI fue el protagonista de un mea culpa que generó que decenas de personas que sufrieron abusos tomaran la decisión de denunciar a los sacerdotes que cometieron delitos en su contra.

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