Capítulo III: ¿Quién ayuda a mi familia?

Como lo vemos en la sección anterior, la Escuela Básica Camilo Mori ha hecho de la interculturalidad su sello de identidad, siendo recomendada a los nuevos padres que llegan a Chile. Pero aceptar una gran cantidad de migrantes en un único centro, advierte la socióloga Carolina Stefoni, puede generar "guetos y crear escuelas de migrantes y escuelas de nacionales".

Según la también directora del  Programa Interdisciplinario de Estudios Migratorios, la solución podría estar en establecer una cuota máxima de extranjeros por colegio, más la ayuda de una organización como Servicio País. Este programa de la Fundación para la Superación de la Pobreza trabaja junto con la Dirección de Administración de Educación Municipal (DAEM) de Independencia para facilitar la obtención de RUT de los menores que se encuentran irregulares.  

Se requiere "el pasaporte del niño con el sello de entrada a Chile y el certificado de nacimiento", explica Pilar Agüero de Servicio País. Después, ellos envían esta información al DAEM, quien está en relación directa con el Departamento de Extranjería.

Si el plan se sigue así la tarea parece estar resuelta, sin embargo, "esto es una deferencia que está teniendo la Municipalidad de Independencia para con los apoderados", puntualiza Agüero, "no es algo estatal, porque no hay una política pública en Chile que trabaje y facilite la obtención de esta cédula de identidad", sentencia.

El problema se agudiza puesto que Servicio País se refiere sólo a los menores, pero su protección no se ciñe exclusivamente a ellos, sino que también a su núcleo más cercano . Los niños "se sienten protegidos en la medida que sus padres se estén incorporando de manera saludable al país", indica la investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad Del Desarrollo, Báltica Cabieses. Es necesario, por tanto, mirar al pequeño dentro del contexto familiar, y no sólo desde una óptica social, sino también legal.

Tal como la familia Zuluoaga, el caso de los Ganoza explica cómo la realidad migratoria de los padres incide negativamente en el estatus legal del niño. Una situación a la que se suman otros elementos de angustia como el miedo a la deportación, la extensa burocracia y el desconocimiento del sistema.

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