Capítulo IV: Hacia la Integración

"La migración es la oportunidad para avanzar hacia una sociedad más democrática", indica desde Ministerio del Interior Rodrigo Sandoval; lo que no sólo se consigue con buenas intenciones, sino con normativas. Pero hasta el momento, la legislación chilena es "un tanto mezquina", cataloga el Oficial de Protección de UNICEF, Anuar Quesille, ya que "la única normativa que regula la situación del migrante es la Ley de Extranjería" del año 1975; texto obsoleto que no responde a la realidad actual.

Desde que se creara aquella normativa, con énfasis en recibir mano de obra cualificada y mejorar la raza chilena, el proceso migratorio ha virado. Si en los años 60, casi el 50% llegaban desde Europa; en 2014, el 74% son latinoamericanos. Pero la ley sigue igual.

Se crearon, sin embargo, programas puntuales que abordan los vacíos legales y las necesidades de los nuevos residentes. Pero son medidas reactivas; "soluciones parche", critica la directora del Programa Interdisciplinario de Estudios Migratorios, Carolina Stefoni.

Entre ellas, destacan en materia educativa la visa de estudiante con matrícula provisoria o definitiva, para la regularización de los niños, y el programa de acceso a la educación, facilitando su inscripción y promoviendo el respeto en el aula.

En salud, el programa de atención primaria al embarazo para la protección del niño desde su gestación es uno de los pioneros y más relevantes; pues "el 50% de los egresos hospitalarios de los migrantes tienen que ver con partos", indica la investigadora de la Facultad de Medicina de la UDD, Báltica Cabieses.

Asimismo, desde 2007, los extranjeros con permiso de residencia pueden inscribirse en FONASA, los irregulares tienen derecho a ser atendidos en urgencias y los menores de 18 años reciben atención en salud, cualquiera que sea su situación migratoria o la de sus padres.

Pero atendiendo específicamente al niño, "nos falta entender a la población infantil en Chile", apunta Cabieses, y no sólo se refiere a los migrantes ni a los sistemas de salud. "Falta avanzar en derechos de la infancia", reconoce el jefe de Extranjería Rodrigo Sandoval, aunque para esto es necesario conocer previamente a nuestra población.

"El Estado tiene la obligación de garantizar que los niños migrantes se desarrollen de forma digna y sana", sostiene el jefe de Extranjería, y según el programa gubernamental Chile Crece Contigo, ese 'desarrollo digno' tiene que ver con salud, educación y familia, pero también con los espacios sociales y comunitarios para la recreación del niño.

En esa misma línea uno de los grandes desafíos es la integración y junto con esto la generación de  espacios que fomenten la diversidad, sobre todo si tenemos en cuenta las condiciones habitacionales precarias y de hacinamiento que enfrentan este grupo de menores.

La Escuela Bilingüe República del Paraguay, es un ejemplo en esta materia, poniendo a disposición de la comunidad sus instalaciones para que los niños puedan quedarse tras la jornada lectiva, bien jugando en el patio o participando en los talleres de las Escuelas Abiertas.

El proceso de inclusión que se vive parece ser una luz de esperanza para el sistema educacional.

Saltar publicidad

La publicidad terminara en 5