La Corte Suprema modificó la indemnización establecida para la familia de una paciente a la que le extirparon el riñón equivocado durante una cirugía en Quilpué y que posteriormente falleció.
El caso se remonta a febrero de 2015, cuando la mujer debía ser operada para retirar el riñón que presentaba tumores. Sin embargo, durante la intervención se le extirpó el órgano sano. La sentencia estableció además que no se realizó de manera diligente la "pausa de seguridad" previa a la cirugía.
Médicos realizando una cirugía de riñón
En 2023, un tribunal había fijado $50 millones por el daño moral sufrido por la paciente, $20 millones para cada uno de sus cuatro hijos y $4.048.887 por daño emergente. La decisión fue confirmada posteriormente por la Corte de Apelaciones de Valparaíso.
Los médicos demandados recurrieron a la Corte Suprema y el máximo tribunal acogió su recurso solo respecto de los $50 millones correspondientes al daño moral de la paciente.
¿Por qué se eliminaron los $50 millones?
La Corte Suprema determinó que los hijos no podían cobrar como herederos una indemnización por el daño moral sufrido directamente por su madre.
Según el fallo, este tipo de perjuicio es personal y busca compensar a quien lo experimentó. Por eso, al fallecer la paciente sin haber ejercido esa acción, esta no podía ser transmitida a sus herederos.
Distinto es el daño que los propios hijos sufrieron como consecuencia de lo ocurrido. La Suprema señaló que los familiares pueden ser indemnizados por ese perjuicio, conocido como daño por "repercusión" o "rebote".
Por ello, se mantuvieron los $20 millones para cada uno de los cuatro hijos ($80 millones en total) y los $4.048.887 por daño emergente, mientras que se dejaron sin efecto los $50 millones correspondientes al daño moral de la paciente.