La Municipalidad de Arica y el Ministerio del Medio Ambiente coordinaron una serie de intervenciones orientadas a proteger al Picaflor de Arica, especie endémica en peligro crítico de extinción.
Las proyecciones oficiales estiman una población de apenas 350 ejemplares distribuidos en valles de las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá.
Se trata del ave más amenazada del país. El ejemplar adulto mide entre siete y nueve centímetros de longitud y alcanza un peso de dos a tres gramos.
“Es súper difícil de verlo durante el año, puesto que están dispersos y tienen lugares donde se agregan para la reproducción”, indica Christopher Schulbe, director (s) del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas.
La supervivencia de la especie depende del resguardo de especies vegetales nativas como el chañar y el chuve, fuentes principales de néctar e insectos para su alimentación.