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Reconstruyen rostro de uno de los Homo Sapiens más antiguos: vivió hace 315 mil años

Un equipo de investigadores realizó una reconstrucción facial en 3D a partir de fósiles encontrados en Jebel Irhoud, Marruecos. El resultado permite aproximarse a cómo pudo ser el rostro de un humano que vivió hace más de 300 mil años.

24horas.cl

Martes 29 de septiembre de 2026

Un equipo internacional de investigadores logró realizar una aproximación facial en 3D de uno de los seres humanos más antiguos del que se tenga registro, todo hecho a partir de los restos fósiles encontrados en el yacimiento de Jebel Irhoud, en Marruecos. 

El estudio fue publicado en 13 de septiembre de 2026 en la revista científica Heritage y utiliza diferentes fósiles para construir un modelo compuesto del cráneo. Los restos de Jebel Irhound corresponden a algunos de los ejemplares más antiguos conocidos de nuestera especie. 

El hallazgo de Irhoud 1

La historia comenzó a principios de la década de 1960, cuando un trabajador que extraía minerales encontró un cráneo en Jebel Irhoud. El fósil fue denominado Irhoud 1 y, en un comienzo, los especialistas pensaron que podía corresponder a una variante africana de los neandertales de unos 40 mil años.

Décadas después, nuevas investigaciones modificaron esa interpretación. En 2017, dos estudios publicados en Nature identificaron los fósiles de Jebel Irhoud como pertenecientes a Homo sapiens y establecieron una antigüedad de aproximadamente 315 mil años, con un margen de unos 34 mil años.

Un rostro construido a partir de varios fósiles

Cabe destacar que los investigadores no contaban con un cráneo completo de un solo individuo, por lo que tuvieron que elaborar un modelo compuesto utilizando restos de diferentes especímenes encontrados en la misma capa arqueológica.

La mayor parte de la estructura corresponde a Irhoud 1, que conserva la caja craneana y la zona superior del rostro.

Para completar las partes que faltaban se incorporó la mandíbula de Irhoud 11, mientras que otros restos, entre ellos Irhoud 10, Irhoud 21 e Irhoud 22, ayudaron a completar zonas de la mandíbula superior y los dientes.

Sin embargo, los investigadores advierten que la piel, cabello y barba no pueden determinarse a partir de los fósiles. Por eso, el color de estos elementos y otros detalles de la apariencia corresponden a una interpretación artística y especulativa, y no a características comprobadas del individuo.