Especialistas en sismología mantienen bajo constante monitoreo diversos puntos del territorio nacional calificados como "brechas sísmicas", que corresponden a segmentos de fallas activas que no han registrado liberaciones masivas de energía en períodos inusualmente largos.
Según reveló un informe del Centro de Sismología Nacional, dado que las placas tectónicas mantienen su movimiento constante, la ausencia de grandes sismos en estas zonas implica un continuo almacenamiento de tensión tectónica. La acumulación incrementa la probabilidad de eventos de gran magnitud en el corto y mediano plazo.
“En nuestro país ocurre en promedio un terremoto de magnitud cercana a 8 o superior cada 12 años aproximadamente”, señaló Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile.
La situación más crítica se localiza en la región de Copiapó, área que no experimenta un mega evento desde 1922. En esta zona se registran 6,5 metros de desplazamiento tectónico acumulado, energía equivalente para desencadenar un movimiento sísmico de magnitud 8.0.

Hacia el extremo norte, el tramo comprendido entre Ilo y Pisagua mantiene tensión sin una ruptura completa desde 1868. Una condición similar afecta al segmento entre el sur de Iquique y Tocopilla, sin registros de mega terremotos desde 1877.

En la zona central, el sector comprendido entre Los Vilos y Pichilemu suma más de cuatro décadas sin un evento de magnitud 8, comenzando a consolidarse bajo la definición técnica de laguna sísmica.

Desde los organismos técnicos aclararon que, paralelamente a estas zonas identificadas, eventos de magnitud 7,5 pueden desencadenarse en cualquier punto del país. Las proyecciones actuales contemplan únicamente sismos de interplaca, excluyendo los de profundidad intermedia o profunda.