Robo de identidad: el nuevo reto de seguridad digital que golpea a las empresas
El avance de los trámites remotos ha trasladado el foco del fraude desde los sistemas corporativos hacia la verificación de usuarios. Expertos advierten que el gran desafío es garantizar la seguridad sin perjudicar la experiencia del cliente.
Viernes 14 de agosto de 2026
Abrir una cuenta corriente, contratar un seguro, firmar un contrato o realizar un trámite público desde un celular se ha integrado completamente a la vida cotidiana de millones de personas.
Sin embargo, este vertiginoso avance de la digitalización ha consolidado a la par una amenaza que preocupa a diversas industrias: el robo de identidad.
La suplantación de identidad para concretar operaciones fraudulentas ha dejado de ser un problema exclusivo del sector bancario para extenderse a áreas como las telecomunicaciones, el comercio electrónico y los servicios públicos. El gran desafío actual radica en garantizar con certeza que la persona al otro lado de la pantalla sea realmente quien afirma ser.
Un cambio de foco en los ciberdelitos
Para Hugo Díaz, CEO de Autentikar, las dinámicas del fraude han cambiado de forma drástica en los últimos años:
"Durante mucho tiempo las empresas concentraron sus esfuerzos en proteger sus sistemas. Hoy el principal activo que deben resguardar es la identidad de las personas. Cuando un delincuente logra hacerse pasar por un cliente legítimo, el impacto no es solo económico; también afecta la confianza en los servicios digitales", explica el ejecutivo.
Díaz advierte que muchas organizaciones intentan frenar este problema con herramientas obsoletas, diseñadas bajo la lógica de la presencialidad, el documento físico o la contraseña tradicional. En la práctica, ese enfoque resulta insuficiente para el entorno remoto actual.
El dilema: Seguridad vs. Experiencia de Usuario
Un aspecto clave en la prevención de fraudes es evitar que los controles de seguridad se conviertan en una traba para los usuarios. Según el líder de Autentikar, existe el mito de que añadir más capas de verificación garantiza una mayor protección, cuando en realidad puede generar el efecto contrario.
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Abandono de trámites: Procedimientos excesivamente complejos llevan a las personas a desistir de las operaciones o a buscar alternativas informales e inseguras.
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Integración orgánica: La seguridad debe incorporarse de manera fluida y natural en la experiencia de navegación del cliente.
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Trazabilidad y evidencia: Ya no basta con validar una contraseña; las empresas requieren certificar con certeza la identidad del usuario y generar evidencias trazables de cada interacción remota.
La identidad digital como pilar económico
A juicio de Díaz, Chile enfrenta una oportunidad crucial para fortalecer la certidumbre en las transacciones remotas, donde la identidad digital se perfila como un pilar estratégico para la economía de los próximos años.
"Durante décadas la confianza estuvo asociada a un documento físico. En los próximos años estará asociada a la capacidad de demostrar quiénes somos en el mundo digital. Las organizaciones que comprendan ese cambio no solo estarán mejor preparadas para prevenir el fraude, sino también para construir relaciones más sólidas con sus clientes", concluye el CEO de Autentikar.