El traslado de reos con explosivos y enfrentamientos armados que vivió Chile en 1994
La apertura de la Cárcel de Alta Seguridad en Santiago marcó la historia penitenciaria de Chile en los inicios de la transición a la democracia.
Jueves 13 de agosto de 2026
La Operación Cancerbero, llevada a cabo por el Gobierno con un fuerte componente comunicacional y transmisiones en vivo desde Santiago, Cauquenes, Curicó y Talca, trajo a la memoria otro traslado de reos que pasó a la historia: el poblamiento de la Cárcel de Alta Seguridad (CAS) de Santiago con miembros del MAPU Lautaro y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez Autónomo.
Era el 20 de febrero de 1994 y Chile se preparaba para la instalación del Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Eran días del Festival de Viña con Donna Summer, Luis Miguel, Lucerito y el "Palta" Meléndez en medio de la polémica por su imitación al Papa Juan Pablo II.
El país vivía los primeros años de la transición a la democracia y en la prensa era habitual hablar de "grupos subversivos", "extremistas" y "presos políticos", en referencia a sectores que enfrentaron a la dictadura por la vía armada y que, durante el Gobierno de Patricio Aylwin, cometieron numerosos atentados como el secuestro de Cristián Edwards y el asesinato del senador Jaime Guzmán.
Sus integrantes se encontraban mayormente recluidos en la ex Penitenciaría de Santiago y la Cárcel de San Miguel, donde mantenían contacto entre ellos y sostenían altos niveles de organización. Se hablaba, entonces, de la "cárcel combatiente".
En respuesta, las autoridades decidieron construir la Cárcel de Alta Seguridad, la más sofisticada en su tipo en el país. El nuevo penal era anunciado con celdas individuales, cámaras de vigilancia, micrófonos, visitas a través de locutorios de vidrio, sensores y períodos de incomunicación. Su apertura estaría marcada por el ingreso de 45 reos que la calificaron como un "engendro monstruoso" en una carta abierta emitida desde la ex Penitenciaría.
"Denunciamos públicamente que este Estado policíaco, que se autodefine eufemísticamente de democrático, ha utilizado todos los medios a su alcance para aniquilar y desarticular a las organizaciones revolucionarias que no han abandonado el camino de la lucha y rebeldía más decidida en contra de este sistema", declaraban desde el encierro, según recogía el diario La Nación por aquellos días.
La resistencia al traslado incluyó huelgas de hambre, protestas afuera de la cárcel y fuertes críticas de sectores como el Partido Comunista, que calificó al nuevo recinto como un "mausoleo post moderno destinado a matar la vida", según se lee en los archivos del diario El Siglo.
"Operación Canario"
Cerca de las seis de la mañana, gendarmes llegaron a la calle número 5 de la ex Penitenciaría, donde los reos lanzaron botellas y elementos contundentes a los custodios, quienes debieron usar bombas lacrimógenas para el desalojo. El diario El Mercurio publicó por esos días que incluso se registró el lanzamiento de bombas molotov por parte de los "reos terroristas".
La denominada "Operación Canario" fue aún más tensa en San Miguel, donde el traslado de ocho hombres terminó en un enfrentamiento armado. La versión oficial de Gendarmería señala que los prisioneros tenían pistolas y puñales, desatándose una balacera que dejó seis lesionados, entre ellos Mauricio Hernández Norambuena, conocido como el "Comandante Ramiro". Tras el allanamiento del sitio, la institución dio cuenta del hallazgo de cinco armas de fuego con cartuchos, un teléfono celular marca NEC y tres explosivos de fabricación casera.
"En la madrugada del domingo 20 de febrero se les terminó a un grupo de 45 reos terroristas la esperanza con que enfrentan su presidio: el sueño de la fuga", destacaba El Mercurio al informar sobre el traslado a la CAS. Dos años después, la historia mostraría algo muy distinto.
La fuga del Siglo
La historia de la Cárcel de Alta Seguridad quedó también marcada por un hito ocurrido el 30 de diciembre de 1996, cuando miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez llevaron a cabo una cinematográfica fuga.
Un grupo de frentistas que se hizo pasar por excéntricos turistas secuestró un helicóptero y se dirigió hacia el penal de Avenida Pedro Montt portando armas de guerra. Cerca de las 15:00 horas, irrumpieron en el patio donde los esperaban Ricardo Palma Salamanca, Mauricio Hernández Norambuena, Patricio Ortiz Montenegro y Pablo Muñoz Hoffmann, quienes abordaron un canasto desplegado desde la aeronave para emprender el vuelo hacia el sur de la capital. El personal de Gendarmería solo reaccionó poniéndose a resguardo, dado el alto poder de fuego de los atacantes.
Tras llegar al Parque Brasil, en la comuna de La Granja, abordaron vehículos en los que se dispersaron sin dejar rastro.
Hoy, Palma Salamanca se encuentra como refugiado en Francia; Hernández Norambuena cumple condena en Chile tras haber escapado a Brasil; Ortiz Montenegro cuenta con asilo político en Suiza y Muñoz Hoffmann fue detenido por Interpol en Bolivia, tras lo cual fue liberado por la prescripción de los delitos de robo con intimidación y robo con violencia por los que se intentó extraditar a Chile.