"Entienden por las buenas o las malas": así el Tren de Aragua extorsionaba a dueños de discotecas
Tras la caída de una red que habría lavado $75 mil millones, el fiscal Héctor Barros reveló cómo el Tren de Aragua exigía pagos a dueños de locales y atacaba a quienes se negaban a obedecer.
Martes 9 de junio de 2026
El fiscal regional Metropolitano Sur, Héctor Barros, reveló en 24 Horas nuevos antecedentes de la denominada "Operación Tokio", uno de los mayores procedimientos contra el lavado de activos vinculado al Tren de Aragua en Chile, detallando los violentos mecanismos que utilizaba la organización criminal para extorsionar a locatarios de clubes nocturnos en distintas regiones del país.
Cabe recordar que, hasta ahora, 17 personas han sido formalizadas en la investigación, entre ellas dos ciudadanos venezolanos que se desempeñaban como ejecutivos bancarios en Banco Santander y BancoEstado.
La investigación apunta a una red de lavado de activos y crimen organizado que habría blanqueado cerca de $75 mil millones, equivalentes a más de US$84 millones enviados al extranjero, recursos que provenían, en gran parte, del control que la organización ejercía sobre distintos emprendimientos y actividades nocturnas.
"Va a entender por las malas"
Entre los detenidos figura Bárbara Hernández, conocida como "La Barbie", quien es sindicada como una de las principales jefas de plaza del brazo financiero del Tren de Aragua en Chile.
Según explicó Barros, la mujer se infiltraba como productora de eventos y fiestas en diversas comunas, incluido el barrio Bellavista, donde actuaba como intermediaria entre los dueños de clubes nocturnos y la organización criminal.
"Bárbara es la que comienza, está como en esa fase de empezar a alinear a la gente al Tren de Aragua y decirle: 'si usted no entiende por las buenas, va a entender por las malas'", detalló el persecutor.
De acuerdo con la investigación, el Tren de Aragua controlaba el mercado de fiestas dirigidas principalmente a ciudadanos extranjeros, exigiendo pagos semanales o cuotas de incorporación cercanas a los $2 millones. Quienes se negaban a participar quedaban expuestos a violentas represalias.
Disparos, amenazas y videos extorsivos
Según los antecedentes recopilados por la Fiscalía, la organización criminal mantuvo el control de distintos locales nocturnos durante al menos tres años.
"Es toda una gama de actividades que se realizan a propósito dentro de una fiesta y ellos se van apropiando de cada vez más cosas y, por lo tanto, le van dejando menos espacio a los dueños o menos ganancias. Al final deja de ser rentable tener un negocio en esas condiciones y terminan ellos mismos comprándolo", explicó Barros.
En junio de 2025, el propietario de una discoteca del barrio Bellavista relató en exclusiva a 24 Horas Reportajes las amenazas que recibió por parte de la organización.
"Uno no podía hacer el evento sin notificarles a ellos. Era 'hoy te toca a ti, mañana te toca a ti' y no podían chocarse los eventos. Para entrar a la filiación, por así decirlo, tenías que dar una cuota de un millón de pesos. Después bajó a 500 mil", relató el locatario.
Una vez que obtenían el control de los eventos, los integrantes de la banda desarrollaban diversos negocios ilícitos, entre ellos tráfico de drogas y explotación sexual.
"Hay algunos casos en que ellos, por llevar este público, se quedan con los valores de la entrada de las personas que asisten. En otros casos, se quedan con la entrada y con la posibilidad de vender droga al interior. Y en otros casos se quedan con todo el negocio, porque incluso llegan a arrendar algunos locales para hacer la fiesta", sostuvo el fiscal.
Las amenazas también se materializaban mediante videos extorsivos enviados a quienes organizaban actividades sin autorización de la organización.
"Por lo regular, tú subías un flyer de un evento que tenías, ellos lo tachaban con una X y atrás le ponían muchas calaveras, granadas y pistolas. Era como decir: 'este evento está suspendido porque no nos lo informaron'", relató una de las víctimas.
Barros reveló además el caso de una persona rechazó organizar una fiesta en la comuna de San Ramón, lo que provocó que integrantes de la banda efectuaran más de 12 disparos contra el portón de su vivienda. otra víctima recibió videos en los que los sujetos aparecían exhibiendo granadas mientras realizaban amenazas.
El persecutor agregó que la organización enviaba a sus integrantes a eventos no autorizados para efectuar disparos al azar e intimidar a los asistentes y organizadores.
"Estas extorsiones que se practican a propósito de las fiestas no son exclusivas del barrio Bellavista. Ocurren en Bellavista, en Concepción, en la Quinta Región y en cualquier lugar donde se realicen este tipo de eventos", concluyó el fiscal.