De testigo a figura clave: "Barby" y el relato post masacre que destapó la Operación Tokio
Antes de ser identificada como “jefa de plaza” del aparato financiero del Tren de Aragua, Bárbara “Barby” Hernández era vista como una simple testigo. En "La Cabaña", una parcela de Lampa, se escondió en un baño cuando sintió la balacera que dejó cinco muertos. Se fue a su casa y volvió para ayudar a un herido que luego acabó imputado en el caso. Fue en ese retorno cuando tuvo que declarar ante la policía. Entregó sus dos celulares y firmó un acta para autorizar su revisión, acción que abrió paso a la bullada Operación Tokio, una de las investigaciones más relevantes contra la organización criminal venezolana.
Miércoles 10 de junio de 2026
Algunos vieron el flyer en redes sociales. Otros se enteraron por el boca a boca en locales nocturnos de Bellavista. La madrugada del 16 de julio de 2024, decenas de venezolanos residentes en Chile se trasladaron a una parcela ubicada en Chorrillos Dos conocida como "La Cabaña", en la comuna de Lampa. Se esperaba que fuese un espacio seguro.
“La banda Tren de Aragua cobraba dinero para que las fiestas se pudieran hacer tranquilas, eso es sabido por toda la gente que asiste a la cabaña, dentro de los nombres que más se escuchan de integrantes del tren son “Jefrey” y “Bobby”, pero ellos no asisten a las fiestas, pero son los encargados de cobrar dinero que piden para que ese lugar funcionara sin problemas, existiendo una especie de código entre los venezolanos que no podían pelear en ese lugar, razón por lo que casi nunca habían peleas y existe venta de todo tipo de drogas”, declaró uno de los asistentes al evento.
Jefrey “Shelby” Miranda hoy está prófugo de la justicia chilena. Carlos “Bobby” Gómez, preso en Colombia. Este último había intercambiado fuertes discusiones y amenazas con un hombre apodado “Yei”.
Por eso, aquella noche el ambiente festivo de la música del DJ Alberto Dimeo cambió de súbito cuando, acompañado por dos amigos, “Antonio” y “Popo”, apareció en la fiesta Yehiklin “Yei” Jiménez.
Fuego cruzado
“La gente dejó de bailar y comenzó a orillarse, era como que se supiera que iba a ocurrir algo, no pasó más de media hora y de pronto se sintieron unos disparos”, declaró un testigo.
Desde la barra, una joven se arrastraba buscando una salida. Levantó un instante la mirada. A sus poco más de veinte años, ya había visto situaciones al límite: llegó a Chile para ser explotada sexualmente por la banda Los Orientales, fue amenazada de muerte con un cuchillo por el líder y luego realizó trabajos similares para el Tren de Aragua. Cruzó miradas con uno de los tiradores y la reacción fue inmediata.
—¡No me mires estúpida! ¡No me mires!
Otra mujer salió corriendo al sector de los baños. Era Bárbara Hernández, alias “Barby”, quien tenía un iPhone 13 con información clave sobre el brazo financiero del Tren de Aragua. Pero eso nadie lo sabía hasta ese minuto.
Se tiró al piso sobre otras mujeres y esperaron que terminaran los disparos.
Abatidos
“Barby” declaró en dos ocasiones ante la policía. El 16 de julio fue más bien escueta, pero aportó sus dos celulares: un iPhone 13 Pro Max y un Redmi 10. Firmó un acta de autorización para que fueran revisados.
Tres días después amplió su declaración para aportar otros detalles que, según dijo, no mencionó en primera instancia por los nervios y la violenta masacre en la parcela.
Ahí especificó que, tirada en el suelo del baño de La Cabaña, pudo escuchar el ruido que siguió a los disparos: “Comencé a escuchar los gritos de ayuda de una mujer, porque le habían disparado a su pareja o amigo, gritaba por ayuda para llevarlo a un hospital, pero ya estaba muerto”.
Al salir del baño, dice que vio que los gritos provenían de una mujer al lado de uno de los difuntos, Bhelford Jiménez. Más cerca de la mesa del DJ vio a otra fallecida, María Piñate, al lado de un tercer cuerpo.
Había otra persona abatida en la pista de baile pero, según ella, no la quiso ver.
Salió rumbo a casa. “Comencé a escribir mensajes por WhatsApp a personas que estaban en la fiesta o conocidos para saber cómo estaban, recuerdo que le escribí a Popo, el que me respondió rápidamente que estaba herido y me pidió que lo fuera a buscar. También le escribí a Greiner, quien también me dijo que estaba herido en la posta”, aseguró.
Tanto Evinson “Popo” Camacho como Greimer “Goldito Grey” Delgado fueron luego imputados en la investigación del quintuple homicidio.
"Me decía que por favor lo ayudara..."
Bárbara declara que recibió una primera videollamada: “El Popo cuando iba de camino hacia mi departamento, me decía que por favor lo ayudara, que no lo dejara solo y lo fuese a buscar, observando a través de la cámara que estaba acostado de espalda sobre el pasto, no recuerdo sus ropas, pero si que tenía como sangre en la cabeza, respondiéndole por mi parte que iría a buscarlo y ayudarlo”.
Tras pedir a un amigo que la llevara de vuelta a la parcela, dice que recibió otra: “En el trayecto el Popo nuevamente me hizo una videollamada, observando en esta oportunidad que estaba acompañado de Carabineros, no lo tenían esposado o como detenido, se veía todo tranquilo, diciéndome el Popo que por favor lo fuese a buscar, ante lo cual el Colmi y el conductor del auto me dijeron que mejor no fuésemos porque estaba con Carabineros, si ellos lo iban a ayudar, pero les dije que igual quería ir”.
Según su relato, las dos personas que la acompañaron la dejaron en las afueras de la parcela. “Empecé a caminar, notando que una patrulla de Carabineros venía atrás de nosotros y me detuvo a mí para controlarme, así como también el auto blanco donde iba el Colmi con el conductor (...) Me dijeron que el (sic) Popo lo habían llevado al hospital en helicóptero y que estaba detenido porque tenía una pistola”.
“Fui entrevistada por personal de la PDI en ese lugar y entregué voluntariamente mis dos teléfonos, para luego irme en Uber hasta mi departamento”, finalizó diciendo Hernández.
En el sitio del suceso se encontraron celulares extraviados en toda clase de lugares. En uno de los cuerpos; al interior de un galpón; en medio del pasto; fuera de una bodega; dentro de un auto Hyundai; en un sembradío.
Ninguno de ellos fue tan relevante como el Iphone que Bárbara Hernández, momentos después de la masacre, entregó de forma voluntaria.
Granada ante "fiestas sin avisar"
Los contactos y conversaciones del teléfono de Hernández permitieron destapar lo que hoy se conoce como "Operación Tokio", que dio cuenta de una estructura para el financiamiento del Tren de Aragua a través del control territorial de las fiestas nocturnas. En esa red Bárbara Hernández, hoy formalizada por los delitos de extorsión y distintos tipos de lavado de activos, jugaba un rol central.
Según lo que se investiga, durante los meses previos al quíntuple homicidio, "Barby" se infiltró con su productora Sunday Electronic en la organización de fiestas clandestinas realizadas por una víctima, adulta mayor, de San Ramón. En un punto Jefrey habría llamado a esa víctima para hacerle saber que él tiene el control de todas las fiestas de la Región Metropolitana, que tenía que "alinearse" a ellos y que todo el dinero de la venta de entradas en la puerta tenía que ser transferido a ellos. Ante su negativa a aceptar el pago, el 8 de julio percutaron doce disparos en su casa.
En el celular de Bárbara encontraron un video donde amenazaban con una granada: "Esto es para los que andan haciendo fiestas sin avisar".
La misma Bárbara le habría hecho saber a la víctima que los disparos habían sido una intimidación del Tren de Aragua. Un método que, en el caso de Lampa, tuvo consecuencias fatales.
El otro delito por el que se le formalizó fue lavado de activos. El 2 de junio, cuando la policía ingresó a su domicilio en Independencia a las 5:35 de la madrugada, le encontraron $10.2 millones y 7.510 dólares americanos.
Del mismo modo, la Fiscalía cuestiona que el 27 de noviembre de 2023, sin contar con ingresos formales declarados, haya adquirido un vehículo Kia Soluto del 2024 pagando $9.299.000 y que durante el periodo entre 2023 y 2025 haya transferido $10.690.500 a dos coimputados.
Todos elementos relevados luego de que Barby, que ya había escapado de La Cabaña, decidiera devolverse al lugar de la masacre.