¿Tienes una relación tóxica?
Según los últimos estudios, la violencia en el pololeo sigue en ascenso. Control de una persona por sobre otra, celos, manipulaciones e incluso agresiones físicas son parte de las conductas reportadas por los jóvenes. La Defensoría de la Niñez analizó para Informe Especial los sondeos del INJUV y detectó tres patrones clave.
Viernes 25 de septiembre de 2026
— La verdad, son demasiado tóxicas las relaciones que uno ve hoy. No es nada como lo que uno pensaba al entrar en el pololeo. Uno entra pensando que la va a pasar bien, que hay alguien que te acompañe, pero si haces algo que a la otra persona no le gusta, se enoja o reacciona mal. Todo se trata de esa persona, no puedes hacer nada sin ella.
Este es uno de los testimonios que recogió el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) en un estudio publicado en diciembre del año pasado, sobre la violencia en el pololeo. El informe analizó el fenómeno en las regiones de Tarapacá y Maule. En particular, porque allí hace más de tres años los jóvenes habían reportado la mayor alza de este tipo de conductas.
Una de las grandes conclusiones del informe es que la palabra “tóxica” no se menciona al azar, sino que cobra fuerte protagonismo entre los comentarios de los jóvenes.
— Tóxicas. Porque no sé, yo lo he visto varias veces con amigos o en personas exteriores. Y he visto que se da más en adolescentes que en personas ya adultas maduras. Básicamente es por la madurez de cada persona. Por la inseguridad de la persona (...) Yo me siento mal con tal persona y por eso voy a ser súper celosa contigo. Para que no te acerques a esa persona. Eso es en general, como un círculo vicioso —testimonio de mujer, Yerbas Buenas.— Hoy en día muchas personas tienen miedo a que los traicionen o que sean infieles, y por eso mismo son tóxicas muchas veces (...) Hoy con las redes sociales es muy fácil comunicarse con otras personas, entonces la desconfianza entra muy fácil —testimonio de hombre, Iquique.
“La generación actual de personas jóvenes está experimentando múltiples transformaciones y cambios que se dan de forma constante y cada vez más rápido. Entre ellos está el aumento significativo de consumo de redes sociales, como Instagram, WhatsApp o TikTok. En este contexto, han surgido nuevas formas de prácticas de control en las relaciones jóvenes, las que se identifican y conceptualizan por las y los propios jóvenes como relaciones tóxicas”, dice Juan Alexis Acevedo, director nacional (s) de INJUV a Informe Especial.
El estudio también da cuenta de dinámicas de control, posesión y poder en la pareja. Lo que se conjuga con “la normalización y manipulación”:
—Se manifiesta de muchas formas. Como pequeñas microviolencias: que te tiren del brazo, que te pinchen, que te griten. Y eso se normaliza. Después ya llegan los celos, y desde ahí va aumentando —testimonio de mujer, Iquique.
—Hay niñas que no se dan cuenta, pero están siendo manipuladas emocionalmente. Conocí a una persona que la golpeaban y ella decía que se lo merecía —testimonio de mujer, Pozo Almonte.
—Yo antes tenía una pareja así, súper brígida. Y, no sé, se enojaba, me pegaba empujones. Y yo... le pegaba también — testimonio de mujer, Yerbas Buenas.
La académica del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile, dra. Svenska Arensburg, es enfática en decir que la violencia en la pareja no se puede estudiar solo a través de las características de los individuos involucrados, sino que hay que entender que las agresiones se dan en un marco con fundamentos sociales y culturales que, de alguna manera, legitiman que todavía sea aceptada.
De hecho, el estudio regional de INJUV afirma que los contextos familiares violentos, con conflictos o consumo problemático de sustancias, ayudan a normalizar este tipo de conductas entre los adolescentes.
La violencia no cesa
Las agresiones en el pololeo no solo se viven en Tarapacá y Maule. En 2025, el INJUV también publicó la Encuesta Nacional de Juventudes donde, entre otros temas, se analizó la violencia en el pololeo en ámbitos como el control de salidas, horario, apariencia; revisión de celulares o correo sin consentimiento, controlar gastos y dinero; golpes; descalificaciones, entre otras.
Los resultados no fueron buenos: se registró un aumento de 13 puntos porcentuales en la cantidad de jóvenes que declaran haber experimentado al menos una de estas acciones con su pareja.
La encuesta considera a personas entre 15 y 29 años.
- 1 de cada 10 (11,5%) declara que su pareja le controla o ha controlado las salidas, horarios o apariencia.
- 8,4% declara que su pareja controla o ha controlado sus gastos y el dinero que dispone.
- 8,4% declara que su pareja ha descalificado lo que dice, hace o siente.
- 7,6% declara que su pareja le ha revisado el celular, correo o Facebook sin su consentimiento.
- 7,4% declara que trata o ha tratado de alejarle de sus amigas y/o amigos.
- 1 de cada 10 personas jóvenes (9,3%) indica estar de acuerdo o muy de acuerdo con la frase "en algunas ocasiones, las mujeres tienen actitudes que justifican que reciban actos de violencia por parte de su pareja"
El primer escalón
La psicóloga Svenska Arensburg indica que una de las principales causas de la violencia en el pololeo es cómo entendemos las relaciones entre géneros. “No son solo relaciones llanas de hombres y mujeres, sino que son relaciones complejas, basadas en relaciones de poder, establecidas en la idea de una cierta masculinidad hegemónica, de una noción sexista del cuerpo de las mujeres y también de ciertos mandatos normativos de cómo debemos ser como hombres y mujeres”.
En el afán de demostrar el poder de quien maneja la relación (generalmente el hombre), surge el control sobre el otro, los celos, “que además están ocultos detrás del amor romántico”.
“Hoy día en las generaciones jóvenes se está agravando mucho más porque a nivel de redes sociales están habiendo movimientos neoconservadores que llaman a restituir de una manera mucho más enérgica estas normas tradicionales de género. Y otro elemento importante, es que esa violencia se está trasladando, como muchas otras cosas, al mundo digital”, dice.
Zoom a los más jóvenes
La Defensoría de la Niñez analizó para Informe Especial la base de datos de las últimas versiones de la encuesta INJUV, específicamente entre 2018 y 2025 y en los jóvenes entre 15 y 17 años.
El ejercicio permitió identificar tres patrones:
Hay conductas que aumentan: la violencia física (golpes, empujes o zamarreos) pasa de un 3,4% a un 7,8% de los jóvenes consultados entre 15 y 17 años que dicen haber sufrido alguna de las conductas mencionadas.
En tanto, el control económico aumenta de 3,4% a 7,8%; es decir, más del doble. Asimismo se transforma en el incremento más consistente entre los tipos de violencia.
Luego hay modos de actuar que se mantienen en el tiempo, como el control de salidas, horarios y apariencia; así como también las descalificaciones.
Y, por último, hay algunas conductas que disminuyen: como alejar a la persona de sus amistades, la revisión del celular, correo o redes sociales y la presión para mantener relaciones sexuales.
Prevenir con el ejemplo
La doctora Svenska Arensburg sostiene que para prevenir este tipo de conductas son esenciales las campañas permanentes en medios de comunicación, pero hay algo más trascendental que eso: el ejemplo de los padres o cuidadores.
“Creo que hoy día más que nunca debiéramos ser como sociedad muy generosos y estar disponibles a ofrecernos como comunidad a padres que están educando a sus adolescentes, porque es una tarea muy compleja. Hay sistemas de socialización que los jóvenes están ocupando por las redes sociales que generan muchas veces ruido, fuerzas contrarias, un mundo paralelo que dificulta mucho el ejercicio de autoridad hoy día como adultos”, indica.
“Sigue siendo importante enseñar con nuestro ejemplo. Decir a un joven que se comporte con respeto, que escuche, que dialogue, que respete el derecho del otro, la autonomía del otro. La base de la convivencia es cuidarnos, no controlarnos”, agrega.
Dónde pedir ayuda
El Instituto Nacional de la Juventud dispone de la iniciativa Hablemos de Todo, un programa que se enfoca en dar acceso a las personas jóvenes a información de diversos contenidos relacionados a la salud mental, salud sexual, salud reproductiva, violencia y autocuidado.