Otra vez Casa Esperanza: denuncian nuevos abusos sexuales y riñas en residencia de menores

De acuerdo con lo investigado por Informe Especial, solo entre enero y lo que va de marzo se han repetido graves episodios de violencia y abusos sexuales; tanto entre residentes como hacía trabajadores e incluso con personas externas. Todo en la sede del norte chico. Lo anterior se suma a los reclamos por vulneración de derechos en la Casa Esperanza de la capital.

Paz Fernández.

Lunes 16 de marzo de 2026

*Los nombres de los protagonistas fueron cambiados para resguardar la identidad de los niños, niñas y adolescentes (NNA).

En octubre del año pasado un adolescente quedó parapléjico después del ataque de otro joven en la residencia Casa Esperanza de la capital, donde ambos residían. 

La tragedia impactó por la gravedad de las consecuencias. Pero también porque develó una serie de irregularidades en Casa Esperanza, administrada por la Fundación Chilena para la Discapacidad. De hecho, semanas después la Defensoría de la Niñez interpuso una querella criminal por el hecho, en contra del director del Servicio de Protección Especializado de la Niñez y Adolescencia, Claudio Castillo; además de la directora regional de la misma institución, Marcela Gaete.

En la acción judicial se da cuenta de la existencia de graves vulneraciones de derechos que se consumaban al interior de Casa Esperanza, las cuáles se centran en infraestructura peligrosa, ausencia de personal capacitado, malos tratos físicos, exposición a violencia entre pares, transgresiones sexuales y hasta existencia de armas.

Sin embargo, la residencia de la capital no es la única que presenta problemas. Informe Especial recibió una denuncia anónima sobre situaciones similares a las descritas, pero ahora en la sede de Casa Esperanza en el norte chico. Los reclamos van desde la falta de personal para atender los requerimientos de niños, niñas y adolescentes; hasta violencia sexual entre NNA, agresiones físicas y hasta la fuga de una de las menores de edad que la dejó con graves daños.

Una fuga trágica  

La mañana del 11 de febrero de 2026 se realizó una fumigación en la Casa Esperanza. Ana fue autorizada para salir junto a una compañera y dos educadores de trato directo (ETD) a la playa, para no estar en el establecimiento mientras hacían la sanitización. 

Dos horas después solo regresó a la residencia una de las niñas y una educadora. Ana se fugó y estaba inubicable. A las 14:45 horas se informó que permanecía a unos 13 kilómetros de distancia. Sin embargo, la joven se volvió a arrancar y hasta las 4 de la mañana no se supo su paradero. Así lo registra la bitácora de turno al interior de la Casa Esperanza de ese día:

—00:00 a 02:00 horas: No se tienen novedades sobre Ana. 

—04:28 horas: Se recibe llamado telefónico del psicólogo de RSD (residencia) y quien informa que usuaria Ana se encuentra en servicio de urgencia de Hospital. Requiere acompañamiento de ETD. En atención a lo señalado, acude ETD al recinto asistencial. 

A las 04:52 horas avisaron de la situación de Ana en el WhatsApp de los funcionarios: “Estimados, buenas noches, espero disculpen la hora, desde el hospital se da aviso que Ana llega recientemente a urgencias, harán la constatación de lesiones correspondientes, en este momento realizará acompañamiento ETD y Carabineros de Chile”. 

Lo siguiente que apunta la bitácora es que Ana llegó a la residencia, se bañó y se recostó, lloró en su pieza y solicitó contención. Se dio aviso a la psicóloga. 

Luego la niña afectada le contó a una de las educadoras lo que sucedió: “Tía estoy mal porque mi mamá se va a enterar y se puede preocupar y llegar al hospital. Yo no quería fugarme, pero cuando hablan de salidas en mi mente aparecen dichos (especifica que se refiere a ideas sobre tomar cerveza o fumar marihuana). Después me dirigí al centro, ahí me encontré con unos hombres, me dieron cerveza, uno de ellos era viejito, andaba vestido de negro, polerón con capucha, zapatillas negras. Me invitó para la casa de él y ahí pasó todo…"

Luego de abusarla, el hombre dejó a la NNA en el hospital.

La pregunta que aquí se debiera enfrentar es: ¿Por qué una niña que estaba al cuidado del Estado en una residencia es nuevamente vulnerada de una manera tan brutal? 

De hecho, en una publicación en Instagram, la Fundación Chilena para la Discapacidad dice trabajar “para garantizar el bienestar de quienes han sufrido vulneración de derechos, brindándoles protección y apoyo integral en nuestras tres Residencias Casa Esperanza”. Y asegura que las Residencias Casa Esperanza son espacios de protección y acogida, donde recibirán “atención especializada”, “apoyo emocional y educativo”, además de un “entorno seguro”. 

Bajo anomimato, una de sus trabajadoras sostiene a Informe Especial que han habido muchas vulneraciones hacia los niños, niñas y adolescentes y entre los mismos niños; los cuales no han tenido un “trabajo reparador”. 

Yo no sé si, por ejemplo, ellos informarán estas cosas o simplemente quedan ahí en la residencia. No hay tampoco como una intervención después; baja un rato la psicóloga, la trabajadora social, hablan con los niños, o a veces bajaba la directora, pero quedaba ahí.

La Fundación Chilena para la Discapacidad accedió a conversar con IE respecto de los hechos narrados en este reportaje. Sobre la intervención reparatoria posterior a incidentes, la encargada técnica del área Niñez y Familia de la FCHD, Llanina Moreno, hizo hincapié en que prima un principio de confidencialidad, por lo que no todos los trabajadores de la residencia deben saber el proceso de los NNA afectados.

También indicó que “cuando un niño hace una salida no autorizada, lo primero que se hace es salir a buscarlos, independiente de que sean en esta residencia para discapacidad o en otros contextos. Sin embargo, tampoco tenemos toda la capacidad para barrer toda una ciudad, ¿cierto? Para estar omnipresente en cualquier espacio. Lastimosamente estas son cosas que pueden pasar”. 

Consultada por el caso particular de Ana, explicó que se está “desarrollando su espacio más terapéutico. Parte del acogimiento residencial es precisamente trabajar desde la empatía, trabajar desde el buen trato. Entonces, cuando un niño, tú lo ves que a lo mejor no está en las condiciones de recibir un proceso terapéutico, tú también empatizas con su dolor”. 

“Lo que nosotros nos manda el Estado es precisamente que los niños sean derivados a un proceso de terapia, y dependiendo de los hechos van a un programa de reparación de maltrato o a un programa especializado en explotación sexual comercial. Estos proyectos también están bajo la licitación del Estado, si bien los niños que son de residencia tienen un poco más de prioridad en su ingreso, las listas de espera son eternas”, señala Moreno. 

Abusos sexuales 

El 19 de septiembre de 2025, el grupo de WhatsApp que tienen los trabajadores de la Residencia Casa Esperanza se activó con un mensaje complejo, en el que uno de los niños que vive en el hogar afirma haber sido víctima de abuso sexual por parte de otro compañero/a.  

Hoy NNA “R” expresa de manera confusa haber tenido un episodio de abuso sexual de parte de NNA “C”, se le realiza contención emocional (...) para que equipo técnico esté en conocimiento y ver cómo abordar esta situación. Se visualiza a NNA "R" con temor, por eso no había manifestado nada de la situación. 

Unos días después, otro mensaje da cuenta de que la situación no cesa: 

—Buenos días a todos ¿Cómo están? Les comento que lamentablemente sigue la situación de abuso sexual de NNA “C” en Casa XX (una de las casa donde los niños tienen sus habitaciones), por lo que sugiero que “C” pase a Casa XX. Lo siento mucho, pero no puedo permitir que “C” siga abusando de los otros NNAS (...). 

El problema de la medida es detectado de inmediato por los educadores, puesto que al ser trasladadoquedaría en la misma casa donde hay otro/a NNA del cual tiene orden de alejamiento. 

En una carta redactada por los ETDs enviada a la Dirección Regional de Mejor Niñez, sostienen que el “adolescente ha presentado conductas de carácter sexual con NNA de Casa XX (donde sería trasladada ahora), lo que hace prever que la situación podría agravarse aún más si se le expone a una dinámica donde tengan que convivir diariamente en una misma casa, aunque sea en distintas alas, además aumentará sus tensiones y reacciones emocionales”. 

Llanina Morenola, encargada técnica del área Niñez y Familia de la FCHD, explica que “hay un marco legal que también nos complejiza; o sea, tendríamos que hacer que ese niño salga de ese espacio de residencia, y no es que nosotros no queramos. El mismo Servicio te dice que no hay cupo para llevarla a otro espacio”. 

“Los trabajadores alegan contra nosotros, pero también nosotros nos vemos atados de manos frente a esta situación”, agrega Matías Poblete, presidente de la fundación. 

Pero no es la única agresión sexual al interior de la residencia, según denuncian trabajadores del recinto a Informe Especial. Bajo condición de anonimato, uno de ellos afirma que en un ocasión hubo dos abusos el mismo día y sus compañeros estaban solos. "Pedían por favor a la coordinadora de turno que pidiera un extra. Estaban shockeados, no sabían qué hacer”. 

Todos los tipos de abusos y conductas disruptivas de los niños ocurren durante todos los días 24/7, más sobre todo cuando saben los niños que el equipo técnico no está, porque ellos trabajan de lunes a viernes; y los viernes se van temprano —enfatiza.

A su parecer, hay una evidente falta de personal. 

El problema central, de acuerdo con este testimonio, es “que mandan niños que no tienen el perfil de niños, niñas y adolescentes con discapacidad. Todavía hay niños mayores de edad, de 19 años, conviviendo con niños de 8 años. Eso es lo peor de todo, no existe un protocolo”. 

Otro trabajador, también en reserva, hace hincapié en las características de los NNA que acoge la residencia: “Los diagnósticos de los niños dicen una cosa y evidentemente son otros los perfiles que tienen, otro tipo de diagnóstico. No hay seguimiento, no hay nada. Hay niños que han llegado con sus cosas en bolsas de basura. Niños que llegan y uno no tiene antecedentes de nada de sus trastornos, de qué le gusta, de qué le molesta”. 

Según dicho testimonio, el principal error es enviar a NNA con ”perfiles que no deberían estar en residencia, son más psiquiátricos, trastornos mucho más complicados. Ya se escapa de las manos de uno poder intervenir con ellos”. 

El nivel de violencia que tienen es extremo, son demasiado agresivos. Entonces te sometes tú a agresiones físicas y también sometes a los demás niños. Sometes a que los estén vulnerando, a que sigan ocurriendo más cosas, agresiones entre ellos mismos.

Desde la Fundación coinciden en el análisis respecto a que hay un problema en los perfiles de los residentes. El presidente de la organización, Matías Poblete, indica que “si el niño tiene una credencial que dice discapacidad severa, entra; pero si esa situación de discapacidad severa tiene un componente psiquiátrico complejo, las herramientas para esa atención están en otra residencia, no en una de protección especial”. 

¿Quién toma ese criterio para definir qué niño va a cuál residencia?

—Encargada técnica del área Niñez y Familia: es el Servicio, nosotros recibimos un llamado del Servicio, de quienes derivan, hay una área especial de derivación. 

Desajustes y puñaladas 

El 4 de marzo recién pasado, el chat de los trabajadores volvió a agitarse. Uno de los educadores relató este episodio: 

Pedro comienza a deambular por la residencia muy agresivo y gritando; comienza a hacer destrozos en a la izquierda, como quebrar la TV y la mampara. Pedro continúa su desajuste, intentando abrir la puerta de la oficina con objetos y patadas —contó el profesional.

Cuando Pedro se percata que Juan está en la habitación, fuerza la puerta para ingresar a la habitación, (mencionar que Pedro se encontraba con un objeto corto punzante con el cual amenazaba a NNA que se lo enterraría), quien suscribe se encontraba en el ala derecha cuando se percata que Pedro habia ingresado a la habitación donde estaba Juan. Pedro se encontraba al borde de la cama insultando, gritando, intimidando a Jorge con el objeto corto punzante, y amenazaba a Jorge que lo iba a matar, de inmediato entramos a la habitación y Pedro se abalanza sobre Juan para enterar el objeto a la altura del cuello”. 

Finalmente llega Carabineros al lugar, y según lo relatado en el chat, Samu (Servicio de Atención Médica de Urgencia) le indica un medicamento al NNA que agredió, mientras que un educador se dirige a constatar lesiones con la víctima. 

Horas después del incidente uno de los educadores presentes en el lugar escribe un nuevo mensaje en el WhatsApp de Casa Esperanza: “Tras los graves hechos ocurridos durante el turno, considero necesario manifestar mi profunda preocupación por la extrema gravedad de la situación. Lo ocurrido no corresponde a un simple desajuste conductual, sino a hechos de violencia de alto riesgo, donde existieron amenazas de muerte explícitas, agresiones físicas a ETD y NNA, e incluso intentos directos de apuñalamiento, lo que configura una situación que pudo haber terminado con consecuencias fatales”. 

No obstante, niños, niñas y adolescentes con armas cortantes no son una novedad en la residencia nos aseguran. 

Todos los días hay peleas, tenemos que estar revisando las piezas porque los niños se construyen sus propias armas, ya sea un plástico chiquitito que encuentren, o un clavo (...) cortan y hacen filo o sacan las cañerías de los baños —explica a Informe Especial otro trabajador que también pidió no ser identificado.

Asimismo, los funcionarios aseguran que no se aplicó ningún tipo de medida luego del incidente. 

Historial de problemas

En octubre de 2024, la Defensoría de la Niñez realizó una visita para monitorear el funcionamiento de la Residencia Casa Esperanza. El informe de esa evaluación se entregó en febrero de 2025 y revela problemas en varios aspectos. 

En lo estructural se indicó una "subutilización de los espacios disponibles, donde algunos baños, pasillos y salas se encontraban parcial o completamente destinados a acopio de materiales , donaciones, mobiliario en mal estado, cajas con expedientes de administración y cajas con expedientes de los niños, niñas y adolescentes".

El documento también señala que “a pesar de tratarse de instalaciones relativamente nuevas, se observó escasa mantención. En Casa XX y Casa XX, había armarios sin puertas (no funcionales), filtraciones de humedad y aires acondicionados no funcionales. Los baños de estas permanecían sucios, con fecas aposadas, olor a orina, quincallería deteriorada, adaptaciones realizadas de manera artesanal y toallas sucias en el suelo. Incluso se pudo verificar que algunos de ellos permanecían sin jabón ni papel higiénico. 

El informe también refiere a la falta de personal y pone como ejemplo tener solo a una persona que se encarga del aseo, evidenciado en fecas y orines en algunas zonas de las habitaciones. También habla de la dificultad para cubrir los turnos diarios y la alta rotación de los trabajadores.

Otro de los nudos críticos encontrados fue la “provisión insuficiente de vestuario apropiado” para los NNA, y falta de rutina y acompañamiento insuficiente, representado por ejemplo en “número no menor de NNA deambulando dentro de las casas y otros espacios, sin actividades formativas ni recreativas estructurales”. Aunque la dirección de ese tiempo dijo a la Defensoría que se trataba de una situación particular del dia de la visita.

Tres meses después, el Servicio para la Protección Especializada de la Niñez y Adolescencia sancionó a Casa Esperanza ubicada en el norte chico por seis cargos que están asociados a eventos complejos que sucedieron y en los cuales no se activó una denuncia o envío de oficio al tribunal.

Por su parte, algunos trabajadores entregaron en julio de 2024 una carta al presidente de la Fundación Chilena para la Discapacidad, Matías Poblete. En la misiva se solicitaba incorporar a un nuevo personal de aseo; así como tener el pago de cotizaciones al día y un reajuste salarial. 

En entrevista con IE, Poblete sostuvo que se ha “buscado subir el estándar” en prevención del delito, en calidad del servicio, en la evaluación y monitoreo. Sin embargo, afirman que el dinero por subvención estatal es poco y no rinde para tener mejores condiciones laborales o más personal mejor remunerado. Comenta que la distribución de los dormitorios provoca que deban tener más cuidadores por niño de los que el Servicio indica y “eso obviamente que dificulta para mejorar condiciones laborales, porque tenemos que tener más gente. Y con más personas no necesariamente tú vas a asegurar que haya calidad, ¿cierto? Y esa situación también es súper compleja para nosotros”.

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