Trauma, aislamiento y desesperanza: la mirada de la salud mental tras el crimen en Loncoche
Especialistas analizan cómo la violencia intrafamiliar, el trauma temprano y la falta de redes de apoyo pueden influir en el desarrollo emocional adolescente y desarrollar conductas extremas.
Jueves 18 de junio de 2026
El asesinato de Ingrid del Carmen Barrera Rantul en Loncoche, presuntamente planificado por su hija de 17 años, ha generado conmoción y ha abierto interrogantes sobre los factores que pueden estar detrás de este tipo de hechos.
Según la Fiscalía de La Araucanía, la adolescente habría pagado $60 mil para concretar el crimen. En la investigación se ha informado la detención de tres personas: la propia adolescente, su pareja y un tercer involucrado, todos imputados por su presunta participación.
El padre de la detenida y exesposo de la víctima señaló que existían antecedentes de violencia intrafamiliar al interior del hogar que aún compartían, y que la mujer fallecida presentaba problemas conductuales, afirmando que "siempre llegaba y se descargaba en la casa".
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"Un asesinato frío refleja ausencia de empatía"
La neuropsiquiatra infantil y presidenta de la Fundación Educacional Amanda, Amanda Céspedes, indicó a 24horas.cl que hechos de esta magnitud pueden reflejar daños emocionales profundos.
"Un asesinato tan frío y alevoso refleja ausencia de empatía y compasión y mucho odio", señaló.
Agrega que, considerando la edad de la adolescente, "podemos estar frente a un daño vincular", el cual describe como un daño que puede originarse en negligencia temprana o maltrato en los primeros cuidados.
Según la especialista, este trastorno del vínculo puede ser transgeneracional, es decir, transmitirse cuando la madre ha carecido de empatía y reproduce ese patrón en la crianza.
Violencia intrafamiliar y daño acumulativo
Céspedes advierte que la violencia intrafamiliar tiene efectos profundos en el desarrollo infantil.
"La VIF es profundamente dañina para el desarrollo emocional de un niño; ese niño vive en constante estado de alarma biológica, dañándose gradualmente su cerebro en las áreas de regulación emocional y de juicio de realidad", explicó.
En esa misma línea añadió que "este daño es acumulativo y ‘explota’ en la adolescencia en forma de conductas de mucho daño a otros".
Trauma, conflicto y salud mental
La psicóloga Carolina López, magíster especialista en intervención infanto-juvenil y neurodesarrollo, planteó a 24horas.cl que no existe una sola causa que explique este tipo de hechos.
"Ningún factor por sí solo explica una conducta de esta magnitud. Habitualmente, se trata de situaciones complejas donde confluyen múltiples variables de riesgo", expuso.
Un fenómeno explicado por desarrollo, entorno y vulnerabilidad
La psiquiatra Alejandra Segura —fellow en psiquiatría de enlace del Hospital Clínic de Barcelona y coordinadora médica del centro de salud Eutimia— señala que estos casos deben entenderse como procesos donde interactúan condiciones del desarrollo, el entorno familiar y factores clínicos individuales.
"En un grupo reducido de adolescentes involucrados en delitos más graves pueden coexistir experiencias de maltrato físico o psicológico, trastornos psiquiátricos severos o rasgos desadaptativos de personalidad", indica.
En ese marco, explica que la adolescencia es una etapa de alta sensibilidad neurobiológica: la corteza prefrontal aún está en maduración, mientras que los sistemas de recompensa y validación social están hiperactivos.
"Eso puede favorecer decisiones impulsivas en contextos de alta carga emocional", agrega
Cuando el entorno es percibido como "sin salida"
Segura describe que la exposición prolongada a entornos adversos puede generar una percepción persistente de falta de control sobre la propia vida.
Se trata del fenómeno conocido como desesperanza aprendida, donde la persona internaliza que no existen alternativas efectivas para cambiar su situación.
"Cuando una persona crece en un entorno hostil e inseguro, puede instalarse la sensación de que nada va a cambiar", indica.
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Influencia de la pareja en la adolescencia
La investigación también considera la participación de la pareja de la adolescente. Segura explica que en la adolescencia las relaciones afectivas pueden adquirir un peso significativo en la construcción de identidad.
"La validación entre pares activa sistemas de recompensa altamente sensibles en esta etapa del desarrollo", señala.
En contextos de vulnerabilidad familiar, una relación puede transformarse en un eje central de pertenencia, lo que puede intensificar dinámicas de dependencia emocional y decisiones compartidas de alto riesgo.
Céspedes, por su parte, menciona que en algunos casos extremos puede existir una influencia conjunta muy intensa entre dos personas, fenómeno conocido como “folie à deux”.
Señales de alerta en adolescentes
Ambas especialistas coinciden en que existen señales que pueden advertir situaciones de riesgo:
- Cambios bruscos de comportamiento
- Aislamiento social
- Irritabilidad intensa
- Desesperanza persistente
- Conductas autolesivas
- Agresividad inusual
- Bajo rendimiento escolar
- Consumo de sustancias
- Verbalizaciones de daño hacia sí mismos u otros
Un caso excepcional que refleja un problema mayor
Las expertas coinciden en que se trata de hechos excepcionales, pero que visibilizan problemáticas más amplias presentes en la sociedad: violencia intrafamiliar, trauma infantil, brechas en salud mental y dificultades en la detección temprana de situaciones de riesgo.
Desde esa perspectiva, el caso no solo se entiende como un hecho aislado, sino como la expresión extrema de factores estructurales que suelen coexistir de forma silenciosa hasta que se vuelven visibles en situaciones críticas.