¿Existe la depresión post Mundial? El fenómeno emocional que puede afectar tras el fin del torneo
A días del cierre de la Copa del Mundo, especialistas advierten que algunas personas podrían sentir vacío, nostalgia o desmotivación tras varias semanas de alta intensidad emocional.
Miércoles 15 de julio de 2026
Durante varias semanas, el Mundial 2026 transformó la rutina de millones de personas con partidos, reuniones, conversaciones y una expectativa constante que convirtió al torneo en un fenómeno social. Con su final, programada para el próximo domingo 19 de julio, muchas personas experimentan una sensación de vacío que popularmente se conoce como "depresión post Mundial", aunque los expertos advierten que el término no es correcto desde el punto de vista clínico.
Javier Piñeiro, psicólogo social del deporte de la Universidad UNIACC, explicó que esta experiencia corresponde a un "reajuste emocional" y no a un trastorno depresivo. "Conviene aclarar de entrada que esta es una expresión coloquial, no un cuadro clínico. La depresión, en sentido estricto, es un trastorno del ánimo con criterios diagnósticos, duración y compromiso funcional específicos”.
El especialista agregó que “es, más bien, un fenómeno de reajuste emocional: un descenso en la activación afectiva tras un período prolongado de alta intensidad emocional colectiva”.
El especialista afirmó que incluso quienes no son aficionados al fútbol pueden verse involucrados emocionalmente. Esto ocurre porque el torneo fortalece la necesidad humana de pertenecer a un grupo, ya sea apoyando a una selección, un jugador o compartiendo la experiencia con familiares y amigos, generando una conexión emocional que desaparece al finalizar la competencia.
“El Mundial deja de ser fútbol y se transforma en un fenómeno social total. Activa dispositivos identitarios —la selección como símbolo nacional—, rituales colectivos —juntarse a ver partidos, vestir la camiseta, compartir comidas— y una narrativa emocional compartida que atraviesa clase, edad y género. Incluso, quienes no tienen a su selección compitiendo asumen la bandera de su jugador favorito, identificándose con ese país”, detalló.
Piñeiro explicó que la sensación de vacío también tiene una base biológica. Durante el Mundial aumentan la actividad de los circuitos de recompensa, el estrés positivo y los mecanismos asociados al vínculo social. Cuando el evento termina, esos niveles vuelven a la normalidad, lo que puede percibirse como una caída en el ánimo y la motivación.
“La palabra que la gente usa más es ‘vacío’, pero lo que observamos es una mezcla de nostalgia anticipada, desactivación motivacional y una sensación de pérdida de pertenencia. La emoción que mejor lo describe no es la tristeza en sí, sino la desafectación: la caída desde un estado colectivo intenso hacia la rutina individual habitual”, indicó.
“Durante el torneo, los circuitos de recompensa (dopamina), las respuestas de estrés positivo (cortisol) y los sistemas de vinculación social (oxitocina) trabajan a un nivel de activación elevado y sostenido. Cuando el evento termina, el sistema vuelve a su línea base y ese retorno se experimenta subjetivamente como un descenso”, aseguró.
Eso sí, advirtió que para “quienes hicieron del Mundial parte central de su vida cotidiana durante un mes sienten más el vacío. También influye el estado emocional previo: personas que ya venían con síntomas depresivos, aislamiento o duelos recientes pueden quedar más expuestas cuando desaparece ese apoyo afectivo”.
Eso sí, recalcó que esta sensación suele ser transitoria y no debe confundirse con una patología. “Es normal cuando dura pocos días, cuando la persona sigue funcionando en sus áreas cotidianas y cuando se resuelve al reincorporarse a sus rutinas habituales”.
“Debe encender alertas cuando se prolonga y no permite a la persona volver a su normalidad, aparece anhedonia sostenida, trastornos del sueño o del apetito, aislamiento social, o cuando la persona verbaliza sentimientos de vacío profundo o desesperanza”, concluyó.