Expertos advierten que no desconectarse del trabajo en vacaciones anula el efecto reparador del descanso

La resistencia a detenerse por asociar el valor personal al rendimiento mantiene al organismo en un estado de alerta constante, provocando fatiga crónica e irritabilidad.

24horas.cl

Europa press

Sábado 4 de julio de 2026

Si una persona no logra desconectarse de sus obligaciones laborales habituales durante sus días libres, "el descanso pierde gran parte de su efecto reparador", advirtió Soledad Scarcella, psicóloga de Blua de la compañía aseguradora Sanitas.

De acuerdo con la especialista, la incapacidad de apartarse de las tareas se origina cuando el valor personal se vincula de manera excesiva con el rendimiento. En estos escenarios, la relajación deja de verse como una necesidad básica de recuperación y pasa a interpretarse como una concesión que requiere justificación, un patrón común en perfiles altamente autoexigentes.

"El sentimiento de culpa no está en las vacaciones, sino en la creencia de que detenerse equivale a fallar", explicó Scarcella.

La psicóloga añadió que "esa idea activa una especie de vigilancia interna que provoca que, aunque la persona esté fuera del trabajo, siga revisando mentalmente lo pendiente o pensando que debería estar haciendo algo útil".

El estado de alerta mental

La especialista enfatizó que los días libres no garantizan un alivio inmediato por el solo hecho de no asistir al lugar de trabajo, ya que "las vacaciones no producen recuperación por sí solas; lo que permite recuperarse es reducir la exigencia mental habitual". Cuando no se logra este quiebre, el cuerpo resiente la continuidad de las responsabilidades.

"Cuando la persona mantiene la misma presión interna que durante el resto del año, el organismo sigue funcionando en estado de alerta", aseguró Scarcella.

Consecuencias en el bienestar psicológico

No establecer límites claros a la disponibilidad laboral durante el periodo de descanso genera repercusiones directas en la salud mental y física, entre las que destacan:

  • Sueño menos reparador: Aparición de una persistente sensación de cansancio al despertar.

  • Mayor irritabilidad: Debido a que la mente se mantiene operando permanentemente en "modo tarea".

  • Dificultad para disfrutar: Actividades cotidianas y sencillas se comienzan a vivir con incomodidad.

  • Cansancio emocional.

  • Problemas de concentración al momento de retornar a la rutina laboral.

Para concluir, Scarcella aclaró que "relajarse no significa desentenderse de las responsabilidades", sino "permitir que el organismo recupere recursos para poder responder después con más estabilidad".

Frente a esto, la profesional sugirió que "cuando la autoexigencia impide descansar incluso en periodos destinados a la recuperación, puede ser útil consultar con un profesional para identificar qué creencias o hábitos están manteniendo ese malestar", destacando además que opciones como la videoconsulta facilitan el acceso a este apoyo psicológico incluso durante las vacaciones.

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