Ojo con la migraña: cuándo el dolor de cabeza requiere más atención
"Cuando el dolor es severo, la persona puede no ser capaz de realizar su vida habitual", dijo Alberto Millar, neurólogo de la Clínica Indisa, destacando que la migraña "no tiene cura".
Martes 6 de octubre de 2026
Lejos de ser un simple dolor pasajero, la migraña tiene el potencial de alterar profundamente la calidad de vida de quienes la padecen.
Cuando las crisis se vuelven frecuentes o intensas, interfieren de manera directa en el ámbito laboral, los estudios, la vida familiar y las actividades cotidianas.
Ante este panorama, los especialistas recalcan que reconocer sus características a tiempo y consultar de forma oportuna es fundamental para evitar que el problema evolucione hacia un cuadro crónico.
El doctor Alberto Millar, neurólogo de Clínica Indisa, precisó que "migraña y jaqueca son exactamente lo mismo. Cefalea, en cambio, es el término general para referirse al dolor de cabeza".
De acuerdo con la literatura médica, existen más de 300 tipos de cefaleas descritas, y la migraña se ubica dentro de las llamadas cefaleas primarias, aquellas en las que no se identifica una causa orgánica específica que explique el malestar.
¿Cuándo un dolor de cabeza requiere mayor atención?
El primer paso clínico ante un paciente con cefalea consiste en diferenciar si se trata de un origen primario o secundario —este último asociado a traumatismos, infecciones, hemorragias u otras patologías—. Para ello, el examen clínico y una sólida historia médica son vitales para detectar posibles "banderas rojas" que descarten condiciones de mayor gravedad.
En el caso específico de la migraña, las crisis suelen prolongarse entre cuatro y 72 horas, acompañadas de síntomas invalidantes como náuseas, vómitos, y una marcada hipersensibilidad a la luz (fotofobia) y a los ruidos (fonofobia). El dolor suele manifestarse en un solo lado de la cabeza, de carácter pulsátil, que empeora con el esfuerzo físico y alcanza intensidades moderadas o severas.
"Cuando el dolor es severo, la persona puede no ser capaz de realizar su vida habitual. Ese impacto en las actividades diarias es uno de los elementos que debemos considerar al evaluar el tratamiento", enfatizó Millar.
Estrategias preventivas y el riesgo de la automedicación
El abordaje preventivo se valora habitualmente cuando el paciente experimenta más de tres crisis al mes, aunque el especialista aclara que también se pondera el grado de discapacidad que generan dichos episodios.
"Puede haber pacientes que tengan una sola crisis, pero que sea tan larga o severa que igualmente justifique iniciar un tratamiento preventivo", puntualizó, cuyo fin último es rescatar la calidad de vida y alejar el riesgo de cronificación.
Se considera migraña crónica cuando la persona sufre más de 15 días de dolor de cabeza al mes durante un trimestre, y al menos ocho de ellos corresponden a características migrañosas. A mayor frecuencia, mayor es el impacto en la productividad laboral y la esfera personal.
No obstante, uno de los mayores riesgos detectados en la práctica clínica es la automedicación, que puede derivar en una cefalea por sobreuso de medicamentos. Este fenómeno no se limita a un fármaco en particular, sino al consumo excesivo de múltiples analgésicos. Como referencia general, el uso de analgésicos o antiinflamatorios más de 15 veces al mes —o de triptanes y medicamentos combinados en más de 10 ocasiones mensuales— eleva considerablemente este peligro.
"La migraña no tiene cura, por lo que tenemos que plantear estrategias realistas y adecuadas para cada paciente", sostuvo el neurólogo.
Hoy en día, la prevención contempla fármacos originalmente indicados para otras condiciones, como antidepresivos, antihipertensivos o anticonvulsivantes, cuya selección debe realizarse estrictamente bajo supervisión médica.