Radiografía a los edulcorantes: qué dice la ciencia sobre la sacarina, sucralosa y aspartamo
La académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Tanya Van Schuerbeck, explicó qué dice la evidencia científica sobre su seguridad y cómo elegirlos.
Lunes 20 de julio de 2026
Cada vez son más las personas que reemplazan el azúcar por edulcorante para reducir el consumo de calorías o controlar la glicemia. Sin embargo, siguen generando dudas entre los consumidores.
Para aclarar estas interrogantes, la académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Tanya Van Schuerbeck, explicó cuáles son los principales tipos de edulcorantes, qué dice la evidencia científica y en qué casos se recomienda su consumo.
¿Todos los edulcorantes son iguales?
La especialista explica que no todos funcionan de la misma manera.
Por un lado, están los edulcorantes nutritivos, como el azúcar común, la glucosa y la fructosa, que aportan calorías y elecan los niveles de glucosa en sangre.
En cambio, los edulcorantes no nutritivos, como la sucralosa, el aspartamo, el acesulfano-K y los derivados de la estevia, entregan un sabor mucho más dulce utilizando cantidades muy pequeñas y prácticamente no aportan calorías ni elevan la glicemia.
Existe además un tercer grupo, los polioles, entre ellos el eritritol, xilitol y sorbitol, que contienen pocas calorías y tampoco generan aumentos importantes en la glucosa, aunque consumidos en exceso pueden provocar molestias digestivas.
Sacarina, sucralosa y aspartamo: ¿qué dice la ciencia?
En el caso de la sacarina, Van Schuerbeck explicó que durante años fue asociada al cáncer debido a estudios realizados en animales. Sin embargo, investigaciones posteriores concluyeron que esos resultados no son aplicables a los seres humanos, por lo que actualmente su consumo se considera seguro dentro de los límites establecidos por los organismos internacionales.
La sucralosa, por su parte, ha sido objeto de estudios por un posible impacto en la microbiota intestinal y en la respuesta a la insulina. No obstante, la académica aclaró que la evidencia disponible aún no permite establecer una relación concluyente.
Respecto al aspartamo, la polémica resurgió luego de que una agencia especializada lo clasificara como "posiblemente carcinógeno para los seres humanos". Sin embargo, la nutricionista enfatiza que esa clasificación no implica que provoque cáncer en las cantidades habituales de consumo y que los organismos internacioanles no modificaron la ingesta diaria admisible, ya que los estudios disponibles no justifican cambiar las recomendaciones actuales.
La especialista sostiene que no existe un edulcorante ideal para todas las personas, ya que la elección depende del estado de salud, la edad, el uso que se le dará y las preferencias de cada consumidor.
Eso sí, enfatiza que, de acuerdo con la evidencia científica disponible, los edulcorantes aprobados por las autoridades sanitarias pueden consumirse de forma segura siempre que se respeten las cantidades recomendadas.