Empresarios tecnológicos construyen refugio cerca de Mendoza ante la "Tercera Guerra Mundial"
El rancho Wamani es de un tamaño similar a la comuna de Pucón y uno de sus objetivos es preservar la civilización occidental ante una eventual Tercera Guerra Mundial.
Jueves 27 de agosto de 2026
Un grupo de empresarios internacionales liderado por el fundador tecnológico argentino-español, Martín Varsavsky, construye un complejo habitacional autosustentable de 32.000 hectáreas, destinado a sobrevivir a una eventual guerra nuclear en el hemisferio norte.
El rancho Wamani, ubicado a una hora de la localidad mendocina de Eugenio Bustos, cuenta con casas prefabricadas, domos geodésicos y una pista de aterrizaje privada. La inversión acumulada ya alcanza los 10 millones de dólares, detalla un reportaje de Financial Times.
A diferencia de los búnkers subterráneos tradicionales de multimillonarios de Silicon Valley, el proyecto de Varsavsky apunta a mantener el funcionamiento de sociedades complejas, a través de suministro de energía independiente, una internet propia, separada de la red mundial por si colapsan los servidores, y modelos autónomos de Inteligencia Artificial.
“Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial, las líneas de batalla ya están trazadas”, aseguró Varsavsky al Financial Times, quien justificó el refugio por el conflicto que enfrenta a Rusia, China, Corea del Norte e Irán contra la mayor parte del resto del mundo.
Su cercanía con Milei
El empresario admitió mantener contacto con el magnate Peter Thiel, quien recientemente adquirió una mansión en Buenos Aires y compró acciones en la mayor exportadora de crudo de la Patagonia. Ambos coinciden en que Argentina es la mejor locación frente a una guerra nuclear, lo que se vería favorecido por las políticas del presidente Javier Milei.
La administración de Milei mantiene línea directa con inversores como Elon Musk, cuyo servicio Starlink opera en el rancho. En paralelo, el gobierno argentino evalúa implementar un programa de "visa dorada" para otorgar la ciudadanía argentina a fortunas extranjeras que decidan invertir en el país.
A nivel local, la masiva compra de terrenos genera recelo entre los habitantes de la zona por la falta de un fin comercial claro. Para mitigar los costos, los propietarios estudian abrir el complejo al turismo de lujo mediante plataformas de alquiler.
La arquitectura del lugar enfrenta un clima cordillerano extremo, donde las ráfagas de viento obligan a detener las obras de construcción que se ejecutan cada cuatro meses. Actualmente, el recinto funciona como sitio vacacional para los financistas.