"Nos faltó tanto cariño": La desgarradora reflexión de Álvaro Ballero por quiebre matrimonial con Ludmila Ksenofontova
El exchico reality detalló cómo la relación de 17 años se fue deteriorando por acciones cotidianas con Ludmila Ksenofontova.
Martes 7 de abril de 2026
Álvaro Ballero reflexionó sobre su quiebre amoroso con Ludmila Ksenofontova tras 17 años de matrimonio y, fruto de ello, sus cuatro hijos.
Si bien han pasado varios meses de la mediática separación y ambos mantienen nuevas relaciones amorosas, el exchico reality se refirió al delicado tema que lo complicó por harto tiempo.
La desgarradora reflexión de Álvaro Ballero tras quiebre matrimonial con Ludmila Ksenofontova
Ahora, con el pasar del tiempo, el exchico reality entregó detalles de cómo su matrimonio con la bailarina rusa se fue deteriorando y que además fue por acciones directamente de él.
“Yo hoy día me doy cuenta de lo poco cariñoso que fui, de lo poco empático con la madre de mis hijos… Yo me jactaba de la frialdad que teníamos como relación de pareja, pero que era un amor fuerte", confesó en el programa Podemos Hablar.
“Dormíamos poto con poto, espalda contra espalda; con suerte nos topábamos los pies a veces. Y yo me jactaba de eso. Yo llegué a la casa ese día, la abracé; ella estaba así (tiesa) porque sentí que faltó tanto cariño entre nosotros, a pesar de que había amor, respeto, convicción", detalló.
Pese al amor que se tenían, Álvaro Ballero aseguró que al momento de la separación "ella me dice: ‘Yo no siento nada por ti hace años, no te amo y quiero que te vayas de la casa’. Fue fuerte, pero también yo creo que fue sanador. Creo que Ludmila fue muy valiente".
“Yo sentía que tenía el 90% de responsabilidad. Hoy día no siento tanto eso, porque me di cuenta de que efectivamente es súper compartido, o sea, las señales son de ambos lados. Yo creo que a los dos nos faltó mucho afecto, ser más partners", admitió.
Al reconocer su error en el matrimonio con su exesposa, el exchico reality contó momentos en los que fueron apagando el amor: "Ella de repente me decía: ‘Vamos a caminar’ y yo: ‘No, no quiero ir a caminar’. El último tiempo ni le preguntaba cómo estaba, cómo había sido su día, nada… Incluso ella me dice: ‘Yo lloré mucho tiempo en las noches y tú…’. Claro, tampoco lo hacía delante de mí. Ella vivió la separación antes, así fue”.